RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Terrible fue la tragedia ocurrida en Chiapas la semana pasada, probablemente la peor que se recuerde en el ámbito de la migración que llega en busca de esperanzas, también movida políticamente, que llega a nuestro país con rumbo a Estados Unidos. El resultado de esa tragedia fueron 55 personas muertas y 107 lesionados.162 migrantes que viajaban en la caja de un tráiler. Esto nos conmueve pues es una tragedia enorme, muy lamentable. Es, sin embargo, una muestra de la crudeza y de la inhumanidad en la que muchos miles de personas se encuentran obligadas a transitar por México en condiciones muy crueles sometidas a toda una estructura de operación de los traficantes de personas que son el aparato que principalmente mueve, en términos de traslado, a migrantes y refugiados a la frontera norte desde la frontera sur de nuestro país, así como de otras latitudes también.

En este cuadro tan trágico está el drama de las personas, ya no tan solo en el origen sino en el tránsito, y ahora encontrando la muerte, en donde observamos el poder de las organizaciones criminales traficantes y en donde está también su impunidad porque realmente el gobierno mexicano no les ha hecho gran cosa a pesar de que tienen largo tiempo en esta terrible práctica y que son explotadores y grandes ganadores de cantidades inmensas de dinero. Y por el otro lado está, no necesariamente en este caso, pero sí en toda esta práctica de tráfico, complicidades. Desafortunadamente el que una caravana continua de transportes pueda llegar por decenas de veces a la frontera norte y que puedan trasladar a cincuenta o sesenta mil personas en un mes, nos indica que esta capacidad operativa no puede ocurrir sin tener un control relativo o amplio de espacios.

Algo que llamó la atención fue lo que dijo el mando superior de la Guardia Nacional cuando señaló que a lo largo de los puntos de revisión y seguridad entre la frontera de Guatemala con México y la capital chiapaneca, no se había detectado que haya habido alguna irregularidad en lo relativo a la carga de los tráileres que circulaban por la carretera. Esto obviamente nos hace pensar que cómo es posible que un camión de 40 o 50 toneladas se vuelva invisible a las autoridades, lo cual sólo puede ser posible con un cristal mágico de la corrupción, pues no hay manera de explicar el tráfico de migrantes si no hay también amplias complicidades. Este caso representa una de las prácticas en uno de los días en donde la población migrante es explotada y movilizada en estos mecanismos. Se tiene a miles de personas que llegan a la frontera norte y utilizan igual tráileres que otro tipo de vehículos, por decenas de veces, eso significa que algo raro está funcionando mal, algo raro está sucediendo en los controles o en las carreteras, incluso en los aeropuertos, que esta movilización traficada, y me refiero aquí con toda claridad para distinguir entre la necesidad de las personas y su legítimo derecho a aspirar refugio, y el abuso que tienen las organizaciones de traficantes. El problema sin duda son estas organizaciones en donde el gobierno no ha sido capaz de controlar los grandes flujos de dinero que se mueven en los circuitos financieros normales. El dinero se mueve principalmente por estas rutas, y no han sido capaces de desarticular su logística, transporte, espacios, casas de seguridad, como les llaman. Tampoco han sido capaces de desarticular estas bandas que tienen hilos internacionales muy poderosos. Si el gobierno tuviera que reaccionar en este escenario, objetivo uno son las organizaciones de traficantes, objetivo dos sería el cambiar la política migratoria en nuestro proceso de refugio, tanto en México como en otros países. Estos dos objetivos son los que se derivan de inmediato de la experiencia de la semana pasada en Chiapas.

Ahora bien, ¿Cuáles son las responsabilidades del gobierno de Estados Unidos que le pide a México, por ejemplo, la puesta en marcha del programa “¿Quédate en México”, para regresar a los migrantes que han logrado llegar a Estados Unidos y pedir la ciudadanía, asilo, etc. en fin ser recibidos, y para no atenderlos en Estados Unidos se los están mandando a México? ¿Cuál es la responsabilidad de Estados Unidos cuando le está señalando al gobierno mexicano que se movilice para evitar que continúe la circulación de migrantes? Estamos hablando de oleadas de migrantes de decenas de miles que están continuamente transitando, muchos de ellos manejados por líderes políticos, no solamente por necesidades económicas o huyendo de la violencia sino también víctimas del tráfico de personas que es algo gravísimo. Esto es un asunto muy de fondo en el cual los gobiernos de México y de Estados Unidos, así como los países expulsores de migrantes, deberían intervenir con mayor decisión para evitar tragedias como la de Chiapas.

Indudablemente que las políticas de migración forman parte del problema, pues mientras más restrictivas sean, entre más duras, en términos de frenar físicamente la movilidad de migrantes y refugiados; entre más controles y entre más exclusiones, las personas se ven obligadas a avanzar en condiciones de altísimo riesgo. Según estadísticas, tenemos que en este año son cerca de mil personas las que han muerto en este transito regional desde el sur de México hasta el sur de Estados Unidos. Los presidentes de Estados Unidos, Canadá y México reconocieron hace unas semanas que se reunieron, que la política migratoria solamente puede tener una salida dentro de un pacto regional amplio. En esta coyuntura tan dura es el momento para exigir que se trace la ruta que permita implementar ese pacto.

 

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