Gerado Muñoz Rodríguez

Hace un par de días, el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, el doctor Mikel Arriola dio a conocer que, por primera vez desde hace ocho años, se lograba concretar un superávit en sus finanzas del IMSS por un monto de 6 mil 400 millones de pesos para el 2016. Esta ganancia viene impulsada principalmente por la recaudación originada gracias a la fuerte generación de empleos que ha presentado el país en los últimos años, así como mayores controles presupuestales dentro del mismo. Indaguemos un poco sobre la evaluación financiera del instituto.

Hace algunos años, el organismo público descentralizado se encontraba en una crisis financiera ocasionada por un elevado gasto sin ningún tipo de control y/o planeación, acompañado de una baja recaudación e insuficiente creación de empleos formales. Esto ocasionaba grandes déficits financieros al cierre de cada ejercicio fiscal; que, según datos del mismo instituto, tuvieron uno de sus puntos más altos en el 2012, alcanzando ocho por ciento de su gasto.

Durante todos los años de números rojos, se tenía que echar mano de sus reservas financieras para poder solventar sus obligaciones; esto lo situaba en una crítica situación financiera. Derivado de esto, se comenzaron a realizar una serie de programas en vías de mejorar sus condiciones económicas.

En cuanto a sus egresos, se priorizaron programas en busca de una mejor gestión financiera; logrando posicionarse por debajo del monto presupuestado para el 2016 e inclusive encontrarse en 1.9 por ciento, en términos reales, por debajo del monto erogado en 2015. Medidas como compras consolidadas de medicamentos, arrendamiento de vehículos en lugar de adquirirlos, disminución de gasto de operación en sus prestaciones económicas; ayudaron a la consecución de números negros en su estado financiero.

En cuanto a los ingresos, se logró una importante recaudación apoyada por la implementación de herramientas digitales. Desde el 2015 para acá, se han concretado más de 140 millones de trámites digitales, facilitando la incorporación y recaudación de una infinidad de trabajadores en el mercado formal.

Gracias a estas medidas, se logró obtener el histórico superávit, el cual será destinado a invertir en equipos para mejorar el servicio médico, así como en el plan de infraestructura 2016-2018, con el que se prevé la apertura de 12 hospitales de especialidades y 40 unidades de medicina familiar.

De igual forma, el año pasado el IMSS cerró con un nivel histórico de reservas, alcanzando más de 20 mil millones de pesos, lo que permite darle certidumbre y estabilidad financiera hasta el año 2020.

Se debe reconocer que el máximo instituto de salud del país, ha ejecutado iniciativas que le han permitido eficientar sus propias finanzas; sin embargo y a pesar de estos alentadores números, aún resta mucho camino por recorrer. El principal problema está relacionado con el inmenso pasivo pensionario, el cual representa una carga de más de dos billones de pesos durante los próximos 70 años. Tan solo para el año en curso, se estima un gasto de 79 mil 442 millones de pesos para este rubro. Este elevado costo puede poner en entredicho el gran avance financiero presentado.

Es urgente darle un giro al modelo de jubilaciones y pensiones, ya que aunado al elevado costo que se presenta en la actualidad, la estructura de la población en el país ha evolucionado a una más envejecida; lo que representa una mayor cantidad de recursos destinados a todo el sector salud.

De igual forma, es importante mencionar que, si bien es cierto que la creación de empleos formales en el país se ha incrementado considerablemente, muchos de estos puestos laborales son dados de alta con tan solo el salario mínimo, lo que ha permitido que la brecha entre éste y el bienestar continúe ampliándose considerablemente.

 

Referencias: (1) INFORME AL EJECUTIVO FEDERAL Y AL CONGRESO DE LA UNIÓN SOBRE LA SITUACIÓN FINANCIERA Y LOS RIESGOS DEL INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL 2015-2016

 

Twitter: @GmrMunoz