La necesidad de descanso en jornadas continuas deriva en enfermedades laborales que justifican la aprobación de la denominada “Ley Silla”, más allá de posibles intenciones electorales, afirmó Juan Carlos Arredondo Hernández, catedrático de Derecho Laboral en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. La reforma, aprobada por el Congreso de la Unión, está orientada a trabajadores del sector servicios, cuyas actividades requieren que permanezcan de pie durante jornadas completas de ocho horas.

El propósito de esta legislación es atender y prevenir enfermedades laborales derivadas de largos periodos de pie, considerando padecimientos como varices y tendinitis, ya identificados como problemas relevantes en las instituciones de salud y seguridad social.

El abogado señaló que, aunque el cumplimiento de esta normativa es factible en grandes empresas, es crucial promover su observancia en los reglamentos internos de trabajo y reforzar la inspección por parte de las autoridades.

Tras su publicación oficial, se deben establecer reglamentaciones que determinen las empresas sujetas a esta obligación de permitir descansos, así como las normativas oficiales correspondientes.

Con la aprobación de la Ley Silla, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social deberá garantizar el cumplimiento de la ley, asegurando que este grupo de trabajadores disfrute de periodos de descanso adecuados.

“Aunque pueda interpretarse como una medida con intención electoral debido al momento de su propuesta, es positivo que se inicie este debate, pues es común que los trabajadores sólo cuestionen ciertas actitudes del empleador cuando su salud se ve comprometida”, expresó Arredondo Hernández.

Este experto resaltó que esta medida es parte de una nueva cultura laboral que beneficiará tanto a empleadores como a empleados, mejorando la productividad y la salud de los trabajadores.