El Supremo Tribunal de Justicia cerró el primer semestre del año arrastrando más de 300 expedientes en rezago, según el reporte estadístico del Poder Judicial del Estado.
Se trata de apelaciones en materia civil y penal que no habían sido resueltas hasta el 30 de junio, algunas de las cuales se habrían generado desde principios de este año.
La segunda instancia de impartición de justicia dio entrada entre enero y junio a 971 asuntos civiles y penales, de los cuales resolvió 644, dejando pendientes 327 expedientes.
Con tan sólo dos magistrados, de los 3 que deben integrarla, la Sala Penal recibió, en el primer semestre del año, 216 revisiones de sentencias, resolvió 193 y mantenía pendientes 23 hasta finales de junio.
La Sala Civil, también operando de forma incompleta con 2 de 3 juzgadores que deben integrarla, recibió 755 apelaciones, resolvió 451 y registraba a esas fechas un rezago de 304 expedientes.
El trabajo que a marchas forzadas ha realizado el Supremo Tribunal de Justicia arrojó como resultados, en ese lapso, un total de 320 sentencias confirmadas; 71 modificadas y 67 revocadas.
También, 8 asuntos sin materia, 33 improcedentes y 134 en “otros”.
Desde julio de 2020, el Supremo Tribunal de Justicia opera en forma parcial al registrar una primera vacante con el retiro de Fernando González de Luna, que a la fecha no ha sido ocupada.
En enero de este año, el órgano colegiado tuvo otra silla vacía con la intempestiva salida de Gabriela Espinosa, por resolución judicial; vacante que tampoco se ha cubierto.
La tercera baja tuvo lugar esta semana con el sentido deceso de Edna Lladó, con lo cual el STJ queda prácticamente al 50% de la composición que legalmente debiera tener.