Jesús Eduardo Martín Jáuregui

(Héctor Valdivia Carreón.- Ayer me enteré con profunda pena del fallecimiento del licenciado Héctor Valdivia, sin duda uno de los abogados más cultos, más inteligentes, más preparados y hábiles del foro aguascalentense. El último de los originales miembros de la tertulia de los Amigos del Café de Andrea junto con Salvador Gallardo, Salvador Gallardo el hijo, Mauricio Gallardo, Desiderio Macías Silva, Víctor Sandoval y dos o tres más no tan asiduos. De sólido pensamiento de izquierda cuando la izquierda era de verdad, contundente, brillante; tuve la fortuna de ser su alumno en la Prepa. Respetuoso pero implacablecomo litigante. Servidor público eficaz, eficiente y discreto. Descanse en paz y mi pésame para los suyos.)

La semana pasada tuve la oportunidad de charlar con el flagrante magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia del estado, Dr. Juan Rojas García, aunque mi preocupación específica fue atendida, la ocasión fue propicia para abordar diversos temas relacionados con la impartición de justicia, la función jurisdiccional y las circunstancias complejas por las que actualmente transita la función. Particularmente coincidimos en la necesidad de fortalecer dos aspectos que son básicos para una buena impartición de justicia: la preparación jurídico-académica de sus operadores y un andamiaje axiológico a toda prueba.

En la charla salió una conversación que tuve con mi admirado maestro Ignacio Burgoa Orihuela en una cena en el Centro Libanés, cuando yo cursaba la especialidad en Derecho Constitucional y Administrativo. El maestro recordó una cena en el Palacio de Buckingham durante una visita de carácter académico a Londres. Puntualmente llegó y la solemnidad de la reunión resaltaba con las formalidades. El maestresala iba presentando en voz alta a los invitados que luego eran llevados a ocupar su lugar. A cada presentación se sucedía la reacción de los asistentes según el rango del presentado. El barón fulano… El conde sutano…El marqués perengano… murmullos, aplausos, ovaciones… Una breve pausa dio paso a la presentación del siguiente invitado, no hubo títulos sólo “Your honnor…”. Los demás invitados se pusieron silenciosamente en pie y con absoluto respeto esperaron a que el nuevo invitado ocupara su lugar. Mi maestro, pasmado ante semejante muestra de admiración y respeto preguntó quién era ese invitado. Su compañero en la mesa le respondió: “Es un juez”.

¡Qué importante sería para el estado y para el país que cuando en algún acto, en algún evento, en alguna reunión, la reacción de los asistentes fuera de admiración y respeto cuando estuviera presente un juez!

El caso de la esposa del hermano del Fiscal General de la República ha ocupado los lugares más notorios de la prensa escrita, la de radio y televisión y de las llamadas redes sociales, que, sí algo tienen, es que son realmente enredosas. No se quedó atrás el comediante mayor, (ahora les dicen standuperos) en su “chou” cotidiano de la mañanera. No le restó importancia a un proceso penal, en el que se presente una injusticia consistente en la prisión preventiva oficiosa de una persona por varios años, es algo tan común, pero tengo la firme convicción de que sin duda en el país tenemos problemas más graves, más urgentes, más trascendentes, pero así como la “reinauguración” de la pista de aterrizaje de Zumpango, ha sido una muestra de la esencia de la “4T”, el proceso y final feliz del asunto de la cuñada del Fiscal, nos muestra también lo que “viene siendo la esencia de la 4T”, por usar el lenguaje de “cultura popular” tan caro al presidente de la República.

Como todo abogado debe saber, los expedientes se leen de atrás para adelante. Primero lo último y de allí reconstruir el caso. El pleno de la Suprema Corte resolvió por unanimidad (ahora sí fueron todos los ministros, sí ya sé, ministras y ministres también) conceder el amparo liso y llano para dejar en libertad a una mujer y anular una orden de aprehensión contra una anciana, que por su edad, casi 100 años, nunca hubiera podido ser encarcelada (como Echeverría para que se entienda), ambas acusadas de cometer un delito de omisión, faltar a su deber de cuidado respecto de un enfermo decrépito que estaba a su cuidado. El punto es interesante, los delitos de comisión por omisión siempre son difíciles de probar. La Corte dijo que el delito por el que se le acusó no existe, bueno en realidad no existe el nombre que se le dio a los hechos por la juez que conoció del caso y por el Tribunal Unitario que al parecer ratificó la decisión judicial de la prisión preventiva, la Corte había sostenido en jurisprudencia definida (ahora la jurisprudencia definida sirve para lo mismo que lo que se le unta a un queso), que lo importante eran los “resultados” los “hechos” no los nombres, pero en fin.

En la última semana la Corte conoció un proyecto que no le gustó y encargó a otro ministro que, para no regarla hizo uno de dos vistas, o dos con criterios diferentes y uno de sus dos proyectos fue aprobado. ¿Por qué la celeridad? La Corte tenía el asunto desde hace alrededor de 5 meses. ¿Por qué lo tenía la Corte?. La Corte lo tenía porque el Fiscal de la República pidió que lo atrajera del Tribunal que lo iba a resolver. La naturaleza del juicio y lo que en el se planteaba no ameritaba que la Corte lo atrajera pero la atrajo. Quizás el tribunal lo hubiera resuelto antes, le hubieran ahorrado cinco meses de prisión a la acusada. Los ministros amigos del Fiscal ya habían preparado un proyecto de su agrado, pero anda vete, que uno de los hermanos postizos del presidente de la República, el licenciado Scherer destapó una cloaca en cuyo contenido supuestamente ha participado el Fiscal General de la República.

Casual y oportuna o inoportunamente, según de qué lado se vea, se dieron a conocer grabaciones de conversaciones del Fiscal en que presumía de su influencia en la Corte. Allí ardió el Mañanero, es decir la mano que mece la cuna, y todo se aceleró. En unos cuantos días la Corte reaccionó y liberó de todo cargo a las acusadas.

¿¡Caso cerrado!? Hay tanto cieno, tanta podredumbre, que recuerda aquel trabajo monumental de Hércules para limpiar los establos de Augías. ¿Cómo se prestó el Ministerio Público de la CDMX para iniciar, integrar y consignar esta averiguación o carpeta?¿Cómo sin ningún elemento, según la Corte, pudo haberse dictado por la juez prisión preventiva oficiosa?¿Cómo el tribunal unitario pudo mantener un caso tan claro, según la Corte? ¿Cómo la Corte oscila según los vientos que soplen? La resolución tiene más preguntas que respuestas.

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