Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Jardines de la Asunción, Fuentes de la Asunción, Villas de Nuestra Señora de la Asunción, Centro Comercial Villasunción, Paseos de la Asunción, Clínica y Maternidad la Asunción, Fondos Asunción, Casa Asunción. ¿Cuántos lugares en Aguascalientes llevan este nombre; cuántas personas; cuantos productos?

Sin duda la Virgen de la Asunción es uno de los principales iconos de Aguascalientes; uno de sus signos de identidad y singularidad. Tan es así que su imagen está presente en los escudos del estado y de la ciudad, en el meritito centro de ambos, nomás para que no haya duda de la importancia que le dieron sus creadores, de entre todos los signos de identidad de esta Suave Matria, y si me permite el exceso, si hablamos del huidizo y a veces escabroso tema de la identidad, Nuestra Señora de Aguascalientes rebasa el ámbito geográfico de la capital del estado, para permear en otras regiones, e incluso en las zonas cercanas de los estados de Jalisco y Zacatecas.

Pero además, se trata de una de las principales advocaciones marianas -esto no sólo en Aguascalientes y/o México-, junto con la Inmaculada Concepción, la Virgen del Refugio, la Virgen de los Dolores y otras, aunque para el caso de México, muy por detrás de la Virgen de Guadalupe, o las de San Juan y Zapopan. Pero independientemente de ello, la Virgen de la Asunción es muy popular en México. A ella están dedicadas, por ejemplo, las catedrales de Hermosillo, Oaxaca, Tlaxcala, Veracruz, y Zacatecas, la parroquia de Lagos de Moreno, que es de donde vinieron los primeros pobladores de Aguascalientes, y desde luego la nuestra, por no hablar de la de Chartres, en Francia, la de Járkov, en Ucrania, la de Jaén, en España, etc.

Por cierto que quien obsequió nuestra imagen centenaria de la Asunción, el segundo obispo diocesano, Ignacio Valdespino, había sido antes obispo de Sonora (1902-13), y también regaló a la catedral de aquella demarcación una imagen de la Virgen de la Asunción, esto último a decir de Víctor Moreno Ramos y Juana María Dolores Mejía Bañuelos, en su libro “Centenario del arribo de la imagen de la Virgen de la Asunción a la Diócesis de Aguascalientes 1919-2019”.

Como señalé en la entrega anterior, la iconografía de la imagen es siempre la misma, pero puede variar su disposición, de acuerdo al ingenio del artista, de tal manera que en una verdaderamente valiosa, como la de aquí, deben abundar los detalles que señalen su singularidad; que la vuelvan inconfundible.

Moreno y Mejía afirman que la primera escultura de la Asunción que hubo en Aguascalientes llegó en 1621, y fue sustituida por otra en 1738, seguramente alrededor de la consagración del nuevo edificio de la parroquia, aunque el padre Ricardo Corpus Alonso, en su libro La Catedral y su Cabildo, dice que esto ocurrió en 1744, “fecha de bendición del altar de la parroquia, (en que) había llegado una escultura de Nuestra Señora de la Asunción (comprada, no regalada por el rey ni por persona alguna de rancia cepa)”.

Más de un siglo después el párroco Telésforo Medrano, que lo fue entre 1878 y 1885, compró una nueva escultura, pero que no era de la Asunción, sino de la Inmaculada Concepción, y que tiene una iconografía distinta. Como señala el estudioso español Cipriano García Hidalgo, la Inmaculada es una mujer joven vestida con túnica blanca y con un manto azul sobrepuesto, con las manos juntas o cruzadas sutilmente sobre el pecho, en un fondo de nubes de tonos dorados y una cascada de querubines y angelotes”.

Esta imagen, comprada por Medrano, fue hecha en Querétaro por el escultor López Vidrio en el año de 1884, y actualmente está en Los Azulitos, Jalisco. Por desgracia no existe ninguna información en la Internet sobre este escultor López Vidrio.

Hay alguna confusión en lo escrito por Moreno y Mejía, en el sentido de que esta imagen “cayó en desuso en la catedral de Aguascalientes”, pero luego se señala que fue colocada en “su nuevo ciprés de mármol en 1912”.

A decir de estos autores, Juvenal Valdespino, hermano del obispo que obsequió la imagen, era agente de ventas de un taller de imaginería de Olot, en la provincia de Girona, actual comunidad autónoma de Cataluña, en donde “existen hasta la fecha los afamados talleres de arte cristiano e imaginería, donde en alguno de ellos fue diseñada y elaborada” la escultura ahora centenaria. Citan estos autores a Joaquín Vayreda y a J. Berga i Boix como los creadores de la primera industria de imaginería religiosa hacia 1880. Pronto su ejemplo fue emulado por otras artistas, de tal manera que para principios del siglo XX había ya 40 talleres que elaboraban imágenes de yeso, cartón piedra y madera. “Para dar más consistencia a las imágenes fabricadas con este material, se reforzaban interiormente con estopa o trapos impregnados de las mismas sustancias, las cuales realmente era difícil de diferenciar del yeso puro.”

Según la académica Pilar Ferrés, citada por Moreno y Mejía, en estos talleres de Olot, las esculturas se clasificaban de tres tipos: “clase económica, que es la más simple, fina y extrafina, que era la de más precio y que comportaban más trabajo y dorados”, en donde las extrafinas eran totalmente de madera y escayola, justo como la escultura centenaria. Dicen Moreno y Mejía: “Se distingue por la mayor perfección en el vaciado y retocado. En que los colores son más finos y el oro de ley. En que las peanas son talladas, decoradas, pulidas y barnizadas en negro brillante. Los ojos son de cristal. Las superficies de la túnica y manto son con anchas cenefas de oro bruñido y cinceladas al mate y con dibujos imitando ricos bordados. Las vestimentas tocadas con claros y oscuros. Tiene un esmerado retoque y mayor pulcritud en la piel. La diadema es de excelente calidad”.

Finalmente, Moreno y Mejía consideran que la imagen de Aguascalientes está basada en las “hermosas, inigualables y muy famosas Vírgenes Inmaculadas y Asunciones que pintó el sevillano Bartolomé Esteban Murillo”, importantísimo exponente del barroco español. Una de sus obras, la llamada Inmaculada Concepción de los Venerables, o del Sout, es también una Virgen de la Asunción, por lo que las iconografías son muy parecidas. En este sentido, al parecer a nadie molestó el hecho de que quien presidiera desde el altar mayor antes de la actual fuera, precisamente, una Inmaculada Concepción. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a

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