RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El domingo pasado, después de las siete de la noche, se empezaron a propagar, por los diferentes medios de comunicación, los primeros resultados de las elecciones realizadas en seis estados de la República. Y me sorprendí al escuchar esos primeros avances de cómo iban los resultados porque pensé que iban a ser una cosa mucho más adversa para la alianza PAN, PRI, PRD. Pensé que les iban a dar una paliza y que les podrían hasta ganar nuestra entidad, Aguascalientes. ¿Por qué lo pensaba? Pues porque la alianza no se presentó de una manera cabal como una alianza sólida en estas elecciones, sino se fragmentó, se particularizó, no pudo atraer a Movimiento Ciudadano y la verdad es que lo que sí veíamos era la operación impresionante de canalización de los recursos de parte del Estado, de parte del Gobierno Federal para ganar estas elecciones a cualquier precio, empezando, desde luego, por la cosa más estructural, que es un escándalo, que es la estrategia de compra de votos. Y hay que decirlo con sus palabras porque no son estrategias de programas, sólo son estrategias de condicionar los programas sociales al voto de las personas que los reciben. De tal manera que, con todo este aparato, con los secretarios de estado y con el propio presidente haciendo política electoral, violando ostensiblemente la ley y con la alianza mal presentada, se pensaba que los iban a barrer.

En Aguascalientes el triunfo de la Alianza era la crónica de un triunfo anunciado. Y la realidad es que a los panistas les metieron al PRD y al PRI con calzador, pues la candidata panista tenía una excelente aceptación entre el electorado y llevar de comparsas los otros dos partidos era más bien un lastre. Por ejemplo, el PRI participó con caras ya muy desgastadas en la política local. Que se subieron a este tren por la necesidad de alcanzar un cargo en el Gobierno Estatal pues no saben vivir de otra cosa. Patéticos se veían lanzando loas y vivas por quienes antaño eran sus más acérrimos enemigos. Pero la necesidad de vivir del presupuesto era mucha, así que tragaron gordo e hicieron la dignidad y la doctrina priista a un lado. La realidad es que vimos a un priismo que está en los estertores finales de su existencia. Ellos mismos se lo acabaron. En conclusión: Tere Jiménez y el PAN hubieran ganado de calle sin alianza alguna, pues hubieran votado cientos de panistas que no salieron a votar precisamente al sentirse lastimados por esa alianza antinatura.

Al principio de este proceso escuchamos decir a Marko Cortés, presidente nacional del PAN, que iban a perder las seis gubernaturas, aunque después corrigió y dijo que la única segura era Aguascalientes. Al final de cuentas la alianza ganó sólo dos: Aguascalientes y Durango. Y perdieron cuatro: Quintana Roo, Oaxaca, Hidalgo y Tamaulipas. Aunque en Tamaulipas el lunes ya en la madrugada no descartaban interponer recursos legales, ante las más de 500 irregularidades que se suscitaron durante el proceso, lo que se traduciría para la Alianza en hacer un litigio post electoral. Ya sólo el litigio sería una ganancia para la Alianza porque indicaría precisamente esto que le menciono, que a pesar de todo el intento de avasallamiento del Gobierno Federal hacia estas elecciones y a pesar de la falta de solidez de la Alianza, no los barrieron y pudieron conservar dos estados y estuvieron muy competitivos en Tamaulipas. Por lo tanto, las cuentas no son particularmente buenas para la Alianza, pero tampoco son buenas para el gobierno y para MORENA. La verdad es que sigue vigente el hecho de que, si hay elecciones, si hay un árbitro de esta calidad y de esta transparencia y están las urnas y están los ciudadanos, todas las elecciones son una oportunidad democrática y no hay triunfos adelantados ni por los discursos ni por las impresiones que nos transmiten los diferentes comentaristas y columnistas, sino que se debe de esperar el momento en que hablan los ciudadanos en las urnas.

Un detalle poco prometedor de estas elecciones y que habría que analizarlo con detalle, es que la participación fue muy baja, pues no superó el 55% en ninguna de las seis entidades. En el caso de Aguascalientes se pensaba que iba a ser una votación mucho más elevada y esto de acuerdo a lo observado en los cierres de campaña principalmente de Tere Jiménez, que tuvo eventos con miles de personas. Nora Ruvalcaba también realizó eventos masivos importantes, pero al final de cuentas esas personas que abarrotaron los eventos de las 2 candidatas, no salieron a votar el domingo pasado, probablemente sintieron que, en el caso de Tere Jiménez, era un hecho que se llevaría de calle la elección. Sobre todo, por las encuestas que se publicaban diariamente en las redes sociales y en algunos diarios tanto locales como nacionales, en donde a la candidata de la Alianza la presentaban con 20 puntos arriba de Nora Ruvalcaba. Lo anterior provocó que la jornada dominical fuera una de las más pobres en materia de participación de electores. Y esto sucedió en los seis estados. Por ejemplo, en Oaxaca y en Quintana Roo sí estuvo para llorar pues la participación fue apenas arriba del 40%. Lo anterior es muy malo para la democracia porque cuando son tan bajas las votaciones la manipulación de los operadores es más fácil en lo que respecta a la coacción e incluso la participación del crimen organizado es efectiva porque pueden hacer diferencias importantes añadiendo tan sólo porcentajes pequeños de votos. Cuando la votación es muy amplia no hay manera de que los mapaches de entonces y de ahora incidan en la elección.

Faltan todavía varios detalles de esta elección. Apenas estamos sabiendo qué pasó con certeza y tendremos mucha información para pensar hacia adelante. Un asunto interesante es el relativo a Movimiento Ciudadano que parece que, en esta elección, al haber participado por primera vez en algunos estados tuvo un crecimiento enorme, pero al ver las cifras de ellos, en el conjunto de la elección pues no parece ser claramente un partido que pueda ir solo.

La conclusión que sacamos de las elecciones del domingo, es que si los partidos de oposición no se juntan, ninguno podrá ganar solo la elección presidencial del 2024. Entre más se una la oposición, más posibilidades de triunfo tendrá.

 

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