Durante los casi tres años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, se puede concluir que existe un común denominador en el día a día que pretende continuar debilitando a las instituciones mexicanas. Para ello, basta con analizar lo que sucede en el Poder Judicial de la Federación, que si bien representa en la teoría un poder totalmente autónomo, en la práctica se ha visto cómo el Ejecutivo intenta todos los días influir y ordenar en las diversas instancias que lo componen.

Para ello, resulta conveniente recordar que hace aproximadamente una semana, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, amaneció prácticamente con dos Presidentes de la Sala Superior; siendo Presidente el magistrado Vargas, a quien sus pares decidieron destituir y el magistrado Reyes Rodríguez Mondragón, quien renunció casi de inmediato. Aunado a ello y prácticamente con menos de veinticuatro horas de diferencia, en la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación, el ministro Presidente, decidió anunciar que no aceptaría la prolongación de su Presidencia que pretendía tenerlo al frente del máximo organismo jurisdiccional por poco más de dos años.

Los resultados, comienzan a surtir una serie de desastrosos efectos, que no hacen más que evidenciar el pobre nivel de democracia que se tiene en nuestro país; siendo que, desde principios de la semana, se designó como presidente interino del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación al magistrado Felipe Fuentes Barrera; quien tendrá la difícil tarea de enlistar y discutir las últimas impugnaciones del pasado proceso electoral. Mientras que, por el otro lado, se prepara un proyecto de sentencia en cuanto al tema de la Presidencia de la Suprema Corte, en el que según se anuncia, se prevé declarar como inconstitucional el precepto que pretendía perpetuar en el cargo al ministro Zaldívar.

Todo ello, ha servido para que el Presidente decida en sus famosas mañaneras, continuar con los sendos ataques hacia el Poder Judicial y a los organismos electorales. Argumentando en primera instancia que existe corrupción en la Suprema Corte por parte de los ministros que provienen de antiguos regímenes, es decir, que fueron nombrados por otros Presidentes y otras Legislaturas del Senado; sin embargo, también ha decidido cargarse contra el máximo órgano jurisdiccional electoral, bajo la repetida premisa de que existe corrupción al interior y además aprovecha todos los días para cargar nuevamente en contra del Instituto Nacional Electoral.

En este sentido, podemos observar como poco a poco nuestro Presidente continúa lacerando a las instituciones que no se alinean con su proyecto político y con ello se vaticina una reforma al Poder Judicial e inclusive nos da a pensar en la existencia de una próxima reforma electoral para los procesos electorales venideros. Habrá que estar muy pendientes de lo que suceda al interior del Poder Judicial y con los planteamientos legislativos que puedan llegar a las comisiones de las dos cámaras. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

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