Construyen casas a las orillas de ríos y arroyos

Las consecuencias de construir viviendas a las orillas de ríos y arroyos, invadiendo la zona federal, pueden parecer inexistentes en el lapso de unos años, pero sus efectos perjudiciales terminan por manifestarse aunque para ello pasen más de cien años, advirtió Alfredo de Jesús Hinojosa Padilla, subdirector de consejos de cuenca de la gerencia estatal de la Comisión Nacional del Agua.
La entidad no está ajena a zonas de riesgo, principalmente identificadas como vulnerables en el caso de inmuebles que se ubican cerca de la Presa Calles, el cauce del Río San Pedro y diversas zonas dentro del municipio capital.
El funcionario federal enfatizó que las familias ubicadas cerca de cauces y arroyos consideran equivocadamente que no corren peligro porque han vivido hasta diez años sin que hayan visto una creciente del cauce cercano, sin darse cuenta que los flujos de corrientes son discontinuos.
“El problema es que es difícil hacer que la gente comprenda que debe retirarse de la zona de riesgo, pues se mantienen en el sitio, aunque se debería demoler si se ubican en zonas vulnerables”.
Señaló que la invasión o ubicación de viviendas en zonas de riesgo es un problema que puede manifestarse en el largo plazo, ya que los ciclos de lluvia pueden modificarse en el periodo que va de 200 a 500 años, que origina un retorno del nivel de volumen o escurrimiento en los cauces.
Reconoció que en este momento no hay proyectos aprobados para la reubicación de personas que habiten cerca de ríos y arroyos, y que en caso de efectuar acciones, se tendrían que implementar ante la detección de un riesgo que ponga en peligro a quienes viven en la zona federal.

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