Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías.

«No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo»

Voltaire

 

Sin duda estas últimas semanas un tema que ha ocupado a la prensa nacional e internacional es el affaire Carmen Aristegui. Su servidor había evitado el tema, sin embargo, hace poco más de tres días sucedió algo que me motivó a tocar el tema, no como todo mundo lo ha hecho condenando a MVS o crucificando a Los Pinos y a la «Mafia del Poder»; tampoco para desvirtuar a una excelente periodista como es Carmen Aristegui, a quien admiro; sino para tratar de entender porqué los que dicen luchar por la libertad de expresión son los principales represores de éste derecho fundamental.

Ezra Shabot, destacado periodista, articulista, y hasta hace algunas semanas compañero de estación de Carmen Aristegui, fue víctima de insultos, denostaciones y actitudes antisemitas por parte de cientos de seguidores de Aristegui, esos que dicen estar en contra de la represión y en favor de la libertad de expresión, todo, porque el señor Shabot no decidió irse junto con Aristegui de MVS.

Estos «libertarios» atacan a todo aquel que no piensa como ellos, es lamentable que con sus acciones desvirtúen movimientos que al menos conceptualmente buscan fomentar el respeto a la libertad de expresión, pareciera que para ellos solo existe una libertad de expresión, la de ellos.

Una periodista como Aristegui es digna de admiración; sin duda una mujer capaz, audaz y sobre todo comprometida con su trabajo por ello debe respetársele; sin embargo, no existe razón para transformar el respeto en fanatismo, para después con ideas fundamentalistas condenar a todos aquellos que difieren de tu forma de pensar o de la de ella, esto es lo que muchos seguidores de Aristegui han hecho, y es lastimoso ver como un movimiento que en sus entrañas buscaba reivindicar una libertad de expresión reprimida un derecho de las audiencias vulnerado, empiece a mutar en algo que arroja expresiones deleznables antisemitas de las cuales pensaba que nuestro país era ajeno.

Escudados en el anonimato de las redes sociales, para después pasar a realizar acciones concretas en el domicilio particular de Shabot, son la muestra de la falta de conocimiento sobre los derechos humanos y la libertad de expresión, esa que tanto defienden en redes sociales, en las manifestaciones afuera de MVS, en los bloqueos en Reforma y que no conocen, porque la única libertad por la que dicen luchar, es la que les permita hacer anárquicamente lo que les plazca sin importar los derechos vulnerados de terceros.

Para los que estamos convencidos que la libertad de expresión es un derecho porque el que debemos luchar día con día puesto que el ejercicio del mismo es el pilar para que todos los demás derechos humanos puedan ejercerse, acciones como las suscitadas, deben reprocharse.

Podemos diferir sobre las causas de la salida de Aristegui, podemos diferir si es que se violó o no un derecho, si se actuó conforme a la ley, pero en lo que no podemos diferir es en la condena que debe hacerse contra todos estos que atentan contra lo que dicen defender: LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.

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