1ª Función
COLUMNA CORTE“EL SOBREVIVIENTE” (“LONE SURVIVOR”)
El convencionalismo cultural dicta que la medida en la caladura de un héroe es directamente proporcional a su capacidad de respuesta en contingencias riesgosas. En el caso de “El sobreviviente”, la proeza se reduce a simplemente resguardar la integridad física y no perder la cordura o la vida. Basada en una historia real, la cinta narra la odisea vivida en Afganistán por el marine norteamericano Marcus Luttrell (Mark Wahlberg) y su pequeño regimiento durante una misión, cuyo objetivo era asesinar al líder talibán Ahmad Shah, pero que se ve truncada al ser descubiertos por un humilde grupo de campesinos, situación que detonará un problema de índole moral entre los soldados al debatir sobre el destino de unos civiles, cuyo infortunio fue llegar al sitio equivocado en el momento incorrecto. Este punto argumental plantea las bases dramáticas y motivacionales del filme, pues mientras algunos no dudan en eliminar fríamente a los pastores afganos y así eliminar testigos, Luttrell señala las polémicas implicaciones de tal acto si la prensa internacional llegara a enterarse. Tal división desencadenará una serie de eventos que culminarán con la persecución de este reducido pelotón por parte de las fuerzas armadas afganas y una intensa lucha por sobrevivir en un terreno hostil, donde los ambientes naturales juegan un papel importante en el desenvolvimiento de la refriega. Al final, Lutrell deberá encarar otra batalla: ocultarse en una aldea local y tratar de ganarse la confianza de sus asustados habitantes. El actor, director, escritor y productor Peter Berg (“Battleship: Batalla naval”) refina con claridad sus habilidades como cineasta y logra trascender su material narrativo base para generar un relato interesante y repleto de áreas grises, pues está ausente la veneración con que los norteamericanos suelen retratar a sus tropas en el cine y el enfoque se equidista entre la problemática dinámica que brota en los confundidos y dispersos soldados estadounidenses, las incongruencias deontológicas al dividir la perspectiva ética que involucra el salvamento de asesinos profesionales que se asumen salvadores y un orgullo puesto de rodillas cuando la fuerza no significa nada si se está solo y en desamparo. Mark Wahlberg brilla de nuevo en un papel rico e interesante, donde expresa convincentemente un extravío total al percatarse de que el lenguaje de las armas es inútil en el contexto en que se encuentra y su eficaz uso del lenguaje corporal y manejo de miradas se torna esencial para la humanización del personaje. Producción bélica donde las secuencias de fragor bélico no están ausentes, pero que no descuida el origen de la verdadera batalla: el corazón y mente humanos, los cuales no siempre comprenden por qué deben sacrificar su integridad en aras de un supuesto bien mayor. Un filme que aporta este nivel de reflexión bien vale la pena un visionado.

2ª Función
“NON-STOP: SIN ESCALAS” (“NON-STOP”)
Pues el madurito Liam Neeson ya la hizo, logró convertirse en el héroe de acción semi-otoñal que muchas y muchos sobre los años cuarenta esperaban para sentir un cierto grado de aproximación al cine de acción moderno y no alienarse con las babiecas representaciones que del género hace Michael Bay y compañía de eternos adolescentes atrapados en cuerpos adultos. Neeson encarna a un expolicía ahora alguacil de los aires llamado Bill Marks, quien como todo héroe viril y con testosterona a flor de piel que se precie, debe lidiar con un demonio del pasado, en esta ocasión la muerte de su hija. Su resistencia se pondrá a prueba durante un vuelo comercial de Londres a Nueva York, cuando en su celular aparezca un anónimo y ominoso mensaje donde se indica que a menos que se deposite la cantidad de 150 millones de dólares a cierta cuenta bancaria en un lapso de 20 minutos, un pasajero de dicha aeronave morirá. Marks deberá desenmarañar el misterio con la ayuda de otro alguacil (Anson Mount), una aeromoza (Michelle Dockery) y una pasajera (Julianne Moore), esta última involucrada de forma accidental. El director español Jaume-Collet Serra (“La huérfana”, “Desconocido”) mantiene las cosas en su punto acudiendo a todos los trucos básicos del libro, incluyendo una atmósfera opresiva al transcurrir la cinta en un espacio cerrado e ineludible como lo es un avión, un hilo de suspenso que no se corta fácilmente al tratar de identificar al extorsionador con límite de tiempo y los problemas que acarrean las tribulaciones emocionales del protagonista en la resolución del caso, todo retratado competentemente y, si bien algo predecible, con gracia y honesto afán de entretener, depositando una vez más en los anchos hombros de Neeson todo el peso narrativo de la cinta, lo que el veterano histrión maneja ya en automático y sin problemas. Filme divertido y logrado que permite uno de esos escapismos sin demasiada culpa y también sin freno, o sea non-stop.

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