La importancia de la elección de alcaldes

Fernando Granados Franco

El próximo 2 de junio se llevará a cabo la elección más grande de la historia del país en la que se elegirán más de 19 mil cargos, incluyendo la Presidencia de la República, 128 senadurías, 500 diputaciones federales, 9 gubernaturas, 1,098 diputaciones locales y 1,825 presidencias municipales. Específicamente, en Aguascalientes se elegirán 27 diputaciones locales y las 11 presidencias municipales.

En ese contexto, si bien la discusión pública está centrada, por razones obvias, en la Presidencia de la República y el Congreso de la Unión, es importante no perder de vista que la elección de alcaldes es sumamente relevante para la gobernabilidad, la competitividad y la calidad de vida de las ciudades y localidades del país. ¿Por qué?

Primero, porque la gestión de los alcaldes incide directamente, para bien o para mal, en la vida diaria de las personas, pues, como establece el artículo 115 de la Constitución, los municipios tienen la responsabilidad de prestar bienes y servicios que la población requiere para satisfacer necesidades básicas como agua, saneamiento, alumbrado, calles, parques, jardines, limpieza, tránsito, entre otros. Una buena o mala gestión de esos servicios repercute de manera inmediata en la calidad de vida de la población. En ese sentido, como dice el exalcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, “…los alcaldes tienen la posición política para realmente cambiar la vida de la gente… pues pueden resolver problemas cotidianos de manera literal, no figurada, de manera directa, no indirecta”, ya que se desempeñan en una escala eminentemente local: una colonia, una calle, un parque, una plaza.

Segundo, porque la proximidad de los alcaldes al territorio y a la población supone que éstos están bien posicionados para diseñar e implementar soluciones concretas a problemas o retos locales como reparar las vialidades, modernizar el alumbrado, mejorar los parques, etcétera. Esa proximidad también puede ayudar a los alcaldes a diseñar modelos más innovadores para prestar servicios públicos de manera más eficiente al conocer con mayor precisión las necesidades y las prioridades de la población y las complejidades sociales, económicas y ambientales de sus municipios. Aprovechar esas ventajas, sin embargo, requiere que los alcaldes tengan la suficiente preparación, experiencia y capacidad para estructurar e implementar programas de gobierno responsables, sofisticados e innovadores.

Tercero, porque los alcaldes pueden conducirse con mayor pragmatismo para responder a las necesidades de sus municipios sin distraerse en discusiones altamente polarizadas como las que han contaminado la política a nivel nacional. En otras palabras, pueden concentrarse más fácilmente en diseñar e implementar acciones prácticas para atender demandas locales sin perder el tiempo en el tipo de debates ideológicos que, como ha demostrado el gobierno federal actual, suelen conducir al fracaso de una administración. Por ello, de cara a la próxima elección, es importante recordar que, como bien han dicho alcaldes exitosos en el mundo, “no existe una manera de izquierda o de derecha de recoger la basura, reparar una vialidad o arreglar una tubería, simplemente hay que hacerlo” y hay que hacerlo bien.

Cuarto, porque los votantes no eligen a un alcalde para apoyar al presidente en turno o a un supuesto movimiento, como sugieren algunos candidatos, sino para administrar de manera eficiente su municipio y atender de manera efectiva y oportuna sus problemas y desafíos. ¿O el presidente—quien además está próximo a concluir su mandato—recogerá diariamente la basura, arreglará las luminarias, tapará los baches y limpiará los parques? En otras palabras, gobernar una ciudad es una tarea principalmente local, no nacional, y por ello es necesario razonar el voto de manera objetiva en función de las cualidades reales de los candidatos a las alcaldías y no de cuestiones ideológicas que no sólo no resolverán los problemas diarios de los municipios, sino que pudieran incluso exacerbarlos.

En conclusión, los votantes deben recordar que los alcaldes pueden y deben mejorar la calidad de vida de las personas y su entorno inmediato a través de bienes y servicios públicos de mayor calidad. Por lo tanto, la próxima elección es también una oportunidad para elegir a quienes realmente puedan y quieran hacer que cosas buenas sucedan a nivel municipal. Esperemos que en Aguascalientes los próximos alcaldes cuenten con el conocimiento, la experiencia, el oficio y la capacidad suficientes para conducir a sus municipios a un mejor futuro.

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco