Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Donald Trump alzó la Biblia con su mano derecha y habló en tono solemne. “Tenemos un gran país, el mejor país del mundo”, dijo el presidente de Estados Unidos. “Y vamos a hacerlo aún mejor”… (bbc.com).

Comentario:

La solemnidad y las palabras hubieran estado bien, si tan solo…

…Estados Unidos no estuviera sumido en la crisis del coronavirus con el mayor número de muertes y de contagios en el mundo.

…Estados Unidos no hubiera rebasado la cifra de 100,000 muertos por la pandemia.

…Estados Unidos no estuviera por vivir quizás la mayor recesión económica de la historia.

…Estados Unidos no estuviera viviendo cientos de protestas en sus principales ciudades por la muerte de George Floyd a manos… err… rodilla… de un policía.

…Donald Trump no hubiera ordenado a la policía despejarle el camino ante una protesta pacífica, para poder tomarse foto y video enfrente de una iglesia.

“Y vamos a hacerlo aún mejor,” dijo Trump, pero él parece no estar cooperando. Sus palabras y sus acciones están desconectadas. Y esta vez indignó incluso a uno de sus más fieles sectores: los cristianos blancos. Ministros, sacerdotes, obispos, pastores, normalmente en silencio ante las desventuras de Trump, esta vez no se quedaron callados.

El Obispo Episcopal de Washington, la reverenda Mariann Budde, dijo: “El presidente usó una Biblia, el texto más sagrado de la tradición Judeo-Cristiana y una de las iglesias de mi diócesis, sin permiso, como fondo para un mensaje opuesto a las enseñanzas de Jesús.”

James Martin, un sacerdote jesuita dijo: “Déjenme ser claro. Esto es de dar disgusto. La Biblia no es un accesorio. Una iglesia no es un fondo de foto. La religión no es una herramienta política. Dios no es su juguete.”

Hasta el rabino Jack Moline, presidente de la Alianza Inter Fe, se molestó: “Ver al presidente Trump enfrente de la iglesia mientras sostenía una Biblia como respuesta a llamadas por justicia racial, sólo poco después de haber usado fuerza militar entre protestantes pacíficos para abrirse paso, es uno de los más flagrantes mal usos de la religión que jamás haya visto.”

Recordemos que en 2016 Trump obtuvo 81% de los votos de evangélicos blancos y 60% de católicos blancos. Con desplantes como el que acaba de tener, va a perder esa base.

Los protestantes blancos enfrentarán un dilema: votar por los demócratas que normalmente manejan una agenda liberal antibíblica proaborto y progay, o votar por Donald Trump. Si Donald Trump sigue equivocándose, reprimiendo, usando al ejército, actuando frente a la cámara, agrediendo en redes sociales, etc., la solución al dilema será evidente.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com