Solène (Anne Hathaway) es una mujer de recién ingreso a los 40s que atraviesa por algunos problemas: cuida a su hija adolescente Izzy (Ella Rubin) después de una fea separación de su esposo, Daniel (Reid Scott) y debe administrar una galería de arte que atraviesa algunos problemas económicos, por lo que el prospecto de una relación sentimental no entra en sus planes. Pero como esto es una película romántica de cepa tradicional justo eso ocurrirá cuando, por capricho del guion (basado en un libro escrito por Robinne Lee que imagino es igual de caprichoso), Daniel no puede llevar a Izzy y sus amigos al festival de Coachella y ahora ella debe hacerlo. Al llegar conoce al líder de la popular banda juvenil “August Moon”, Hayes Campbell (Nicholas Galitzine), joven de 24 años con una disposición abierta y fresca que queda prendado de Solène cuando se conocen como sólo puede pasar en las películas (para no responsabilizarme de su decepción, si gustan mejor ustedes vean por su cuenta y riesgo). El cantante, con su sonrisa de comercial de dentífrico y piel porcelanizada, busca conquistarla hasta que la protagonista cede y ahí es cuando surgen los problemas, pues el planeta Tierra simplemente no acepta la relación entre una mujer mayor y un chico veinteañero viéndose presos del escrutinio mediático -después de todo, Hayes es una estrella del pop blandengue- y el acoso de periodistas y paparazzis, situación que afectará no sólo su estado emocional y el amorío, también la dinámica entre Solène e Izzy, su exmarido y prácticamente todo su mundo. ¿Sobrevivirá el romance entre ellos a pesar de todo? No hay que someternos a un proceso deductivo a la Conan Doyle para encontrar la respuesta…
La validez del núcleo dramático en esta cinta es honrada, pues ante los ojos de la cultura occidental la idea de una mujer que rebase en edad a su pareja masculina no es integral o siquiera análoga al fenómeno inverso, pues todos aceptan a las duplas conformadas por hombres mayores que salen con jovencitas como parte de este fariseísmo social que encuentra respaldo en este masculinismo a perpetuidad vendido popularmente en películas, TV y demás, por lo que su exposición y exploración en cualquier narrativa es más que bienvenido. Pero a diferencia de filmes que lo examinan con sensatez argumental o fortitud discursiva mediante una retórica inteligente y profunda como en “El Graduado” de Mike Nichols, “La Idea de Ti” se contenta con ponerse la careta de cuento de hadas y plastifica la honestidad emocional del relato, pues de entrada Solène es una mujer sofisticada y culta que tiene el rostro y cuerpo de Anne Hathaway mientras que su interés romántico es un ideal de artista quien a pesar de la fama y su apariencia de modelo de ropa interior tiene un corazón de oro con los pies bien puestos en la tierra. Escena tras escena pretende manifestar con superfluo empeño que son seres humanos comunes y corrientes a pesar de sus respectivos contextos y se sacrifica la naturaleza del conflicto real -la diferencia de edades- en aras del suspiro facilón. Si Corín Tellado lo planteó de la misma forma y con ese gusto a chabacano hace 60 años, resulta complicado que el director Michael Showalter logre aportarle algo valioso al tema a estas alturas.
¿Se le permite a la mujer tener parejas significativamente más jóvenes que ellas? Bueno, en este punto histórico la pregunta debería ser más bien retórica, pero infortunadamente aún no se logra un punto de equidad al respecto en cuanto al cortejo en esas líneas en relación a los varones maduros y sus contrapartes menores. Y “La Idea de Ti” no ayuda, pues la fantasía que exhibe difícilmente representa una reflexión seria y madura sobre ello, aunado a un trabajo actoral inerte e irritante apatía creativa sobre ello. Por increíble que parezca y a 57 años de distancia, la Sra. Robinson aún sigue siendo un mejor parámetro para cavilar al respecto.

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