RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En días pasados muy buena se les armó en el seno del Partido Revolucionario Institucional, cuando en una reunión de su militancia con la dirigencia, uno de sus miembros, sin pelos en la lengua, les dijo todas sus verdades. Cuando leí la crónica de lo que había sucedido sí me sorprendió sobremanera, pues creo, si la memoria no me falla, que en toda la historia del priismo en Aguascalientes nadie les había cantado en su cara las verdades y los manejos que a discreción siempre habían hecho los jerarcas priistas cuando eran el partido non plus ultra y a los que nadie les chistaba nada.

Como lo comenté hace algunas semanas en este mismo espacio, la disciplina partidista siempre ha sido una sumisión vergonzosa en los anales de la historia priista. Y efectivamente, como lo dijo el priista en días pasados, los liderazgos, las candidaturas y los buenos cargos siempre han sido otorgados de generación en generación por las familias que desde hace más de 60 años ostentaron el poder tricolor. Las familias de los ex gobernadores, ex senadores, ex diputados federales, ex alcaldes, etc. Una gran mayoría de sus descendientes siguen pegados a la ubre priista sin más mérito que ser descendientes de quienes fueron en su momento beneficiados con lo que se podría llamar una beca vitalicia para toda la familia. Pero no crea usted que eso sucede nada más en Aguascalientes, no, claro que no, este fenómeno de agandalle siempre se ha dado a lo largo y ancho del país. Hemos visto a infinidad de juniors seguir usufructuando los mejores cargos tanto en el PRI como en los gobiernos estatales o en el gobierno federal cuando han sido gobierno. Familias enteras que se han hecho multimillonarias bajo el manto protector del partido tricolor. ¿Y qué ha significado esa paternidad partidista? En primer lugar la debacle del PRI, ya que la población ha despertado de su letargo y sin mayor reparo les ha dado la espalda a esa clase social que vivía sin recato de la política y por ende del presupuesto. Lo anterior ocasionaba que esa camarilla de militantes del PRI no permitiera el acceso de nuevos liderazgos y por lo mismo las generaciones de la nueva militancia priista, muy poco podían lograr en lo referente a la obtención de posiciones tanto en el organigrama partidista como en las candidaturas.

La población, que está atenta a los devenires políticos, observó cómo desde hace años muchos políticos optaron por abandonar al PRI e integrarse en otros partidos o en su defecto ¡crear su propio partido!, como por ejemplo Dante Delgado Rannauro, quien fue priista recalcitrante logrando ser gobernador interino de su natal Veracruz, cubriendo de manera interina el resto del periodo para el que había sido elegido Fernando Gutiérrez Barrios. Esto en el año de 1988. Dante fue gobernador de 1998 a1992. En el año de 1994 Dante Delgado fue encarcelado acusado por desvío de fondos cuando fue gobernador y estuvo 15 meses encarcelado.

Casi saliendo de la cárcel, en el año de 1995, Dante renunció al PRI y dos años después, como si se hubiera purificado cuando estuvo en la cárcel, en 1997, formó el partido político “Convergencia”, que ahora se llama Movimiento Ciudadano. Hoy Dante es el Presidente del Consejo Nacional de Movimiento Ciudadano y es senador de la República. En plata pura Dante es simple y sencillamente el dueño de la franquicia, el dueño de MC y el que decide quién va o no va a las candidaturas. Algo parecido a lo que sucede en el Partido Verde, en donde Jorge Emilio González Torres, dueño del PV es quien palomea las candidaturas y liderazgos. No hay quien le brinque.

El caso mas palpable y demostrativo de cómo los priistas más devaluados han optado por reinventarse como políticos pensando que a la población se le va a olvidar sus orígenes, pero sobre todo sus pasados plagados en muchos de los casos de corruptelas, es lo que es el llamado Movimiento de Regeneración Nacional -MORENA-. Por principio de cuentas Andrés Manuel López Obrador, que se afilió al PRI en la década de los setentas. Aunque hay que decir que de López Obrador no se conocen actos de corrupción. AMLO abandonó el PRI al no conseguir la candidatura a gobernadorde Tabasco en 1994, optando por irse al Partido de la Revolución Democrática -PRD-. Roberto Madrazo le ganó la elección según López Obrador con las trampas electorales ya conocidas. A partir de ahí López Obrador se volvió más radical y todos ya sabemos la historia: no cejó en su empeño de ser presidente utilizando todos los recursos a su alcance, hasta lograrlo.

En MORENA la gran mayoría de militantes pasaron por las filas del PRI, muchos de ellos ocupando altos cargos de dirigencia, algunos, como Bartlett, aspiraron incluso a ser candidatos a presidente de la República por el tricolor. De los priistas más connotados que ahora están en MORENA tenemos a: Marcelo Ebrard, que lucha por ser el delfín de AMLO; Alfonso Durazo Montaño, gobernador de Sonora y Esteban Moctezuma Barragán, Embajador de México en E.U.

Como usted puede darse cuenta, los políticos arriba enunciados fueron educados políticamente en la escuela del PRI, por lo que una buena pregunta es: ¿Ahora ya de pronto son de izquierda? ¿O se trata de un nuevo tipo de izquierda que nada tiene que ver con Marx, Lenin, Mao, Cuba, Rusia o como el duranguense José Revueltas?

Recuerdo que cuando el PRI estaba en su apogeo la gente se preguntaba si estábamos condenados a vivir eternamente con el PRI. Y muchos se respondían: “López Obrador es el que nos puede librar del PRI, si lo deja su peor enemigo que es el Peje”. Y lamentablemente, hasta ahora, el Peje no lo ha dejado.

Como usted puede ver, estimado lector, el PRI no ha desaparecido ni desaparecerá, sólo se ha ido transformando y multiplicando en otros partidos.

 

¡Participa con tu opinión!