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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Traicionado, juzgado y en ocasiones relacionado con el pecado, el beso siempre ha estado presente en todas las culturas, y en este mes es la representación perfecta del amor, por eso no puede faltar en San Valentín.
No hay un dato preciso de su origen, pues a principios del siglo pasado el beso era más privado, explica el psicólogo social Carlos Díaz Esparza.
“Es muy difícil conocer su origen, porque se trata de algo muy íntimo que se consideró así por mucho tiempo”, señala.
Sin embargo, una modalidad muy usada en personas célebres, por mucho tiempo, fue el beso en la mano.
“A los sacerdotes y los obispos se les acostumbraba besar en la mano, pero no era precisamente en la mano, sino que el beso se daba en el anillo”, dice.
“Si nos vamos más atrás, el beso se daba, pero en situaciones muy privadas e íntimas en donde nadie se daba cuenta de este contacto físico, porque fue condenado por mucho tiempo como algo negativo y pecaminoso, que llevaba a cosas no debidas”.
En las películas mexicanas no había este tipo de manifestación, explica, hasta que aparecieron Jorge Negrete y Pedro Infante, pero este hecho era un escándalo.
“Yo recuerdo hace 41 años, que en una institución educativa para jovencitas, cuando ponían las películas y tocaba la escena del beso, no la editaban, simplemente se atravesaba alguna mano de alguna maestra para tapar la escena, para que las jovencitas no la vieran, eso era en los 60”.
El beso entre hombre y mujer a manera de saludo, nació en esa década, pero, señala, entre mujeres el beso como saludo era casi siempre un beso al aire.
“Las mujeres hacen como que se besan en la mejilla pero no hay contacto real, salvo cuando se trata del beso más cercano entre madre e hija, de prima a prima”.
Una modalidad reciente también es el beso entre los hombres, señala, lo cual es interesante y no tiene muchos años.
“Esto se ha ido modificando, por ejemplo, el hijo antiguamente le besaba la mano al padre como una señal de respeto y veneración, pero ahora el beso en relación a padre e hijo es algo más común, como que los hombres nos hemos ido sensibilizando y ya no nos da tanto miedo darle el beso al hijo o al padre”.
Con el tiempo el beso se vuelve público y ahora se le puede ver en los pasillos de las universidades, como una manifestación de afecto y atracción.
“Ahora lo vemos en las calles, en los parques que son clásicos desde los 60 para el besito, no se diga del cine famoso, porque era el lugar especial para darle el beso a la chica sin que nadie se diera cuenta”, relata.
La palabra o la acción que implica la palabra besar o el sustantivo el beso está en todas las culturas y cada una lo va adoptando de diferente manera, señala el catedrático del Tec Fidel Chávez.
“Hay lugares en donde el saludo es con la mano o como los japoneses que sólo saludan con la cabeza, en cambio, los franceses te dan beso en las dos mejillas, pero hay culturas muy antiguas como las orientales que dicen que el beso es para transmitir energía”.
Freud decía que la boca es la parte más sensible de todo el organismo humano y el contacto de dos labios es una forma de sensibilidad y una manera de pasar afecto.
Cada cultura manifiesta esta acción según sus costumbres, pues todos los países nórdicos son más fríos, y el beso sale sobrando, nada más lo dejan para la intimidad.
“En Europa oriental vemos el beso en la boca de hombre a hombre, que no es mal visto, para ellos es normal, simplemente es el contacto de boca a boca”.
En países orientales como Japón o China, el beso se remite a la relación íntima de la pareja, ya que hay más de distanciamiento.
“En la cultura latina fue un elemento de uso común, pero es una costumbre que la propia cultura va modificando en sus diversos usos y manifestaciones”.