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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Rafael Caro Quintero, detenido este 15 de julio, fundó el Cártel de Guadalajara y era buscado por Estados Unidos por la muerte del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar en 1985.

EL CÁRTEL DE GUADALAJARA
Nacido el 24 de octubre de 1952 en Badiraguato, Sinaloa, tierra de los capos más importantes en México, Caro Quintero es el artífice del centro de producción de droga más importante del que se tenga noticia.

A principios de la década de los años 80 fundó el Cártel de Guadalajara junto con los también sinaloenses Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, conocido como «Don Neto» y tío de Amado Carrillo Fuentes.

SU IMPERIO
A principios de los años 80, Caro Quintero empezó a «colonizar» Sonora y Chihuahua, donde compró junto con sus socios predios colindantes a un poblado de nombre «El Búfalo», y perforó pozos e irrigó tierras para crear un oasis agroindustrial de 12 kilómetros cuadrados para sembrar droga.
En el rancho tenía trabajando a más de 4 mil campesinos y donde la entonces PGR incautó 6 mil toneladas de mariguana, hasta hoy el récord mundial de aseguramiento de droga en un solo lugar.

EL CASO CAMARENA
En 1981, el agente de la DEA Enrique Camarena Salazar fue trasladado a Jalisco para infiltrarse en el Cártel de Guadalajara. Su trabajo ayudó a romper varios grupos delictivos con éxito. Uno de los golpes de Camarena fue en 1982, cuando fueron confiscadas 220 hectáreas en San Luis Potosí, propiedad de Caro Quintero.
En noviembre de 1984, el Ejército intervino el rancho y desmanteló este centro de producción de mariguana, gracias a información y gestiones de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).

Como represalia, el 7 de febrero de 1985 Enrique Camarena Salazar «Kiki Camarena» y el piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar fueron secuestrados en Guadalajara. Sus cadáveres fueron hallados el 5 de marzo de ese año en Michoacán.

LA HUIDA Y CAPTURA
Caro Quintero huyó a Costa Rica con Sara Cosío, sobrina del ex Gobernador de Jalisco, Guillermo Cosío Vidaurri, pero allá fue detenido el 4 de abril de 1985 y trasladado a México.

Al narcotraficante también lo acusaron de los homicidios de los estadounidenses John Clay Walter y Alberto Felipe G. Radelat, el 30 de enero de 1985, a quienes supuestamente confundieron con agentes de la DEA.

LA LIBERACIÓN
Después de 28 años de reclusión en los Penales Federales del Altiplano y Occidente, así como en el Estatal de Puente Grande, Jalisco, el 9 de agosto de 2013 el traficante abandonó este último centro penitenciario.
Salió de la cárcel porque un tribunal unitario, en cumplimiento a un amparo, sentenció que la justicia federal no era competente para juzgar a Caro por el caso Camarena, pues los delitos de secuestro y homicidio son del fuero común.

EL FALLO EN SU CONTRA
La Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó esta resolución y, en cumplimiento a ella, el 22 de enero de 2015 el Segundo Tribunal Unitario Penal de Guadalajara ordenó su reaprehensión y ratificó su condena de 40 años de cárcel.
Por lo anterior, el capo tiene pendiente 11 años 7 meses de castigo, para cumplir con su sentencia.
Además, el 11 de agosto de 2013, el Juzgado Sexto de Distrito en Procesos Penales Federales de la Ciudad de México ordenó su detención provisional con fines de extradición por 8 cargos, tres de ellos relacionados con el crimen de Camarena.

LA ENTREVISTA
El sitio de internet Aristegui Noticias publicó una entrevista con Caro Quintero realizada en enero de 2018, en la cual negó contestar varias preguntas sobre si funge actualmente como uno de los líderes del Cártel de Sinaloa.
«Yo no pertenezco a ningún cártel. Como ya le dije en una ocasión yo no voy a volver al narcotráfico nunca», aseguró en la entrevista desde un escondite en la Sierra Madre Occidental, según relató la periodista Anabel Hernández.
«¡Quien lo diga, miente!, miente y que me lo comprueben».

LA RECOMPENSA
La Agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA,por sus siglas en inglés) colocó al Rafael Caro Quintero en el primer lugar de su lista de las personas más buscadas.
Desde abril de 2018, la dependencia había aumentado la recompensa por el capo, pasando de 5 millones a 20 millones de dólares.