RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Interesante al máximo se va a poner la situación política en nuestro país ahora que el gobierno mexicano está a punto de extraditar a tres prófugos de la justicia que desde hace ya bastante tiempo habían andado a salto de mata por diferentes países tratando de evitar que la ley les cayera encima, luego de que en su momento, cuando ostentaban el poder cada uno en sus diferentes actividades, realizaron actos de corrupción y de malos manejos de la ley. El primero de ellos Emilio Lozoya Austin, que en el sexenio de Enrique Peña Nieto se desempeñó como el director de PEMEX, quien fue detenido en Málaga, España en una lujosa zona residencial portando una licencia mexicana falsa de manejar con el nombre Jonathan Solís Fuentes. A Lozoya de inmediato lo ingresaron a la cárcel llamada Alhaurín de la Torre, ahí en Málaga. Este era el primer pez gordo que caía. Y vaya que era gordo pues Lozoya Austin, que era uno de los funcionarios más cercanos de Peña Nieto, amigos desde la juventud y que pertenece a una familia destacada de la clase política mexicana; su padre Emilio Lozoya Thalman fue director del ISSSTE y también Secretario de Energía y Minas e Industria Paraestatal en el gobierno de Carlos Salinas. Y es nieto de Jesús Lozoya Solís que fue gobernador interino de Chihuahua.

A Lozoya se le acusa de corrupción y de fraude a gran escala, más o menos 287 millones de dólares, por haber adjudicado contratos públicos a cambio de millonarios sobornos. Una de las empresas que se mencionan que sobornaron a Lozoya es la brasileña Odebrecht con varios millones de dólares. Su relación con Odebrecht era a través de Luis Alberto Menesses, directivo de dicha empresa constructora. En el año 2009 cuando Lozoya era Director del Foro Económico Mundial prometió que le ayudaría para que su empresa tuviera contratos en algunos estados de México y a cambio le solicitó que su empresa le hiciera un pago para apoyar la campaña política del PRI. Odebrecht realizo 8 transferencias por 4 millones de dólares para empresas que tenían vínculos con Lozoya o de su familia.

Ya como director de PEMEX Lozoya le adjudicó un contrato a Odebrecht para realizar obras en la refinería de Tula por 1,436 millones de pesos. Dicha obra debió haberse licitado pero Lozoya se las adjudicó directamente. Lozoya recibió por esta obra 5 millones de dólares en una cuenta de una empresa familiar.

Así mismo también ya como director de PEMEX Lozoya propuso que una empresa que era filial de PEMEX, Pro Agroindustria S.A., comprara los activos de una planta de fertilizantes, Agronitrogenados, a pesar de que los informes que se tenían de dicha planta no aconsejaban comprarla ya que la planta tenía 14 años sin trabajar y por lo tanto había que invertir mucho dinero para ponerla en activo. Esos señalamientos no importaron y la empresa se compró en 264 millones de dólares. La inversión para activar la empresa fue de aproximadamente 450 millones de dólares.

En este asunto de Lozoya hay cosas muy profundas y que de rascársele podrán desentrañar situaciones del crimen organizado pero al más alto nivel internacional y eso está relacionado con la mafia rusa. Lozoya tenía en España una escolta conformada por rusos. Y se menciona que es muy probable que Lozoya Austin estuviera blanqueando dinero para alguna organización de Rusia.

Lozoya Austin está a unas semanas de llegar a México y el interés de la clase política es el ver a quiénes va a “desnudar” y acusar como sus cómplices o de quién recibía órdenes en todos estos actos de corrupción.

El segundo en ser capturado fue el ex gobernador de Chihuahua César Duarte Jaques. Él fue gobernador del año 2010 al 2016. Y desde que ostentaba el cargo nunca ocultó su voracidad para hacer dinero. Hacía ostentación de poder y de riqueza, comprando ocho ranchos, uno de ellos de 30 mil hectáreas, lo que equivalía a tener grandes extensiones de tierra. Además se significó por su nepotismo ya que les dio cargos públicos a sus hermanos y parientes. Fue tanta su voracidad que ¡fundó su propio Banco! El Banco Progreso Chihuahua. En julio de 2016, a tres meses de entregar la gubernatura a Javier Corral, el Congreso le aprobó una deuda por un poco más de mil millones de pesos, los cuales sumados a la deuda que ya se tenía con anterioridad sumaban 48 mil millones de pesos. Esto causó que Javier Corral que estaba por asumir la gubernatura comenzara a hacer una campaña en contra de Duarte por corrupción y enriquecimiento inexplicable que hasta la semana pasada comenzó a concretarse con la captura del ex gobernador sobre quien pesan  21 órdenes de aprehensión 20 locales y una federal.

César Duarte en verdad era toda una joyita pues resultó abigeo ya que fue acusado de robar 900 cabezas de ganado traído de Nueva Zelanda, compradas por el gobierno y que eran para donarse a pequeños propietarios. Sin embargo Duarte Jaques las mandó a sus ranchos y a los de algunos familiares.

Con la detención del ex gobernador se podrán aclarar muchas cosas que estaban bajo investigación con una tarea denominada “Operación Safiro” que se refiere a la desviación de recursos supuestamente para campañas políticas en diferentes estados de la República, obviamente para el PRI, por la cantidad de 650 mil millones de pesos. Esta detención tendrá sus consecuencias principalmente en algunos altos funcionarios del sexenio pasado, como lo serían Luis Videgaray cuando fue Secretario de Hacienda y Manlio Fabio Beltrones cuando fue presidente nacional del PRI. La llegada de Lozoya y lo que declare tiene un alto contenido de morbo en propios y extraños.

El tercer personaje que está en vías de ser extraditado a México es Tomás Zerón de Lucio que en el sexenio pasado fue el titular de la Agencia de Investigación Criminal, que es un órgano administrativo desconcentrado de la Fiscalía General de la República en México. Esta Agencia fue disuelta el año pasado. A Tomás Zerón se le acusa por posibles irregularidades en la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. El lunes pasado circuló en diferentes canales de televisión un video en donde Tomás Zerón encabeza un interrogatorio a quien se dice fue el que dio la orden del asesinato de los estudiantes y que presuntamente era el jefe de sicarios de Guerreros Unidos, Felipe Rodríguez Salgado, alias El Cepillo. Tomás Cerón se encuentra en Canadá y el gobierno ya está realizando los trámites correspondientes para que este ex jefe policiaco sea traído a México, lo que permitiría aclarar el asesinato de los estudiantes.

Como se puede observar vienen tiempos muy interesantes para la solución de estos diferentes actos criminales. López Obrador se puede anotar un hitazo cuando estos tres ex funcionarios públicos canten todo lo que saben y por ende se dé el involucramiento de personajes del más alto nivel político nacional y con ello dejar en el pasado la regla del Monje Loco: “Nadie sabe, nadie supo”. Hoy parece ser que la guillotina caerá sobre sus cabezas a corto plazo.