El enfrentamiento

En el mes de enero de 1972, en el Distrito Federal se anuncia la aprehensión de integrantes de grupos guerrilleros vinculados a Lucio Cabañas. Después de estar algunos días en el Campo Militar Número Uno, todos son trasladados a Aguascalientes, entre los que estaban dos dirigentes y una militante del Partido de los Pobres, donde fueron procesados y recluidos en el Cereso de este Estado. Ingresaron el 15 de enero llegan a Aguascalientes.

Con ellos, paralelamente también llegan “agentes de la Dirección Federal de Seguridad, quienes traen la indicación de capturar a los miembros faltantes del grupo, operativo que se lleva a cabo en la casa de Miguel Ángel Romo Espino, ubicada en la calle de Beethoven número 519 en la colonia Del Trabajo” (García, 2001) se dice que los miembros del FRAS se enfrentan a fuerzas policiales, logrando escapar uno de los principales dirigentes, como se describe en la siguiente nota de El Heraldo de Aguascalientes: “Al llegar vieron que la casa se encontraba con las luces encendidas y optaron por esperar a que sus habitantes durmieran, pero habían pasado sólo unos cuantos minutos cuando apareció en la puerta la figura de un hombre que se despedía, era Agustín Padilla, a quien tomaron por sorpresa sin oponer resistencia”. Y continuaba la nota, “Miguel Ángel Romo brincó hacia adentro y, tomando una metralleta, salió haciendo fuego e hirió al judicial Campos de Anda y a dos agentes del Servicio Secreto, uno recibió un balazo cerca del vientre y el otro en la pantorrilla. Los agentes contestaron el fuego que se prolongó por espacio de quince minutos aproximadamente, logrando escapar Miguel Ángel sin conocer hasta la fecha su paradero. Los judiciales detuvieron a la esposa de Romo y a Padilla, a quienes llevaron a las oficinas de la judicial, donde se supo que en la calle de Calderón había armas”. (El Heraldo de Aguascalientes, 17/01/1972)

El saldo fue de Agustín Padilla de Lira, Alfredo Lara de Lira y Victoria Reza que acabaron detenidos y resultaron heridos tres agentes, dos de la DFS y el judicial estatal, Javier Campos de Anda, el caso del líder Miguel Ángel Romo Espino, que había escapado, apareció muerto la noche siguiente en el arroyo de El Cedazo, especulándose que se había suicidado, siendo expuesta la autopsia en la edición del 18 de enero del diario El Heraldo, concluyendo que había ingerido cianuro. Las preguntas que surgen son ¿por qué alguien que escapó lo haría para suicidarse? ¿Por qué alguien con formación ideológica y que optó por la insurgencia política no se quedó a repeler el fuego hasta su muerte? Por ello es importante la hipótesis transcrita por Daniel Carlos “…es más creíble la versión planteada por la dirección política del Partido de los Pobres y del propio Luis León Mendiola, quienes afirman que Miguel Ángel Romo fue asesinado por las fuerzas de seguridad en una de las primeras ejecuciones que caracterizaría a la “guerra sucia”.

Con dichas detenciones se da a conocer el resultado de la investigación del misterioso asalto a Bancen. “Las autoridades informan que éste había sido planeado y ejecutado por Pedro Muñoz Serna, Agustín Padilla de Lira, Miguel Ángel Romo Espino y Benjamín Pérez (alias El Zorrillo), también oriundo de Venadero (Ignacio Zaragoza), este último aparentemente el único prófugo del grupo” (García, 2001), todos integrantes de la dirección política del Frente Revolucionario de Acción Socialista. Así es, en la conservadora y pacífica sociedad Aguascalientes se movía en sus entrañas el germen de la guerrilla, no exportada por foráneos, ciudadanos nacidos y crecidos en estas tierras estaban convencidos que el estatus quo se tenía que romper por medio de las armas.

Al darse a conocer a los implicados. el mismo periódico El Heraldo publica una fotografía de Miguel Ángel Romo haciendo una descripción de un típico ciudadano hidrocálido “persona de buen carácter, excelente preparación y bastante estimado en su círculo social, quien vivió una doble personalidad hasta que fueron descubiertas sus actividades por la policía; era un joven bastante instruido, de buenos modales y excelente carácter, lo que le valió el afecto de todas las personas que lo trataron en vida, sin dar a sospechar en lo más mínimo las actividades subversivas que desarrollaba, no obstante que era abiertamente de tendencias izquierdistas”. (Heraldo de Aguascalientes, 18/01/1972)

Agentes judiciales de aquel entonces y vecinos de los implicados, comentan que en la casa usada como centro de operaciones se encontraron documentos que demostraban los planes del FRAS, donde al menos darían dos golpes más, uno seria otro asalto ahora al Banco de Londres y México que se ubicaba en la esquina de Allende y 5 de Mayo, en el que obligarían al gerente, al sub-gerente y a la cajera principal, para que les abrieran la bóveda; el otro golpe sería un secuestro, el del empresario Jesús Ma. Romo de la conocida fabrica J.M. ROMO S.A., vecino del Barrio de El Encino de los padres de Miguel Ángel Romo, donde notas evidenciaban que visitó la fábrica aprovechando la amistad de su familia con el empresario, con ello realizó algunos improvisados planos de la fábrica donde se planeaba el secuestro.

El objetivo principal era generar un foco de insurrección para atraer la atención del Ejército y gobierno mexicano, y quitara la presión que se tenía sobre la sierra de guerrero y los grupos que encabezaba Lucio Cabañas. Además, de mandar la mayor parte del dinero obtenido por los botines al Partido de los Pobres, como ocurrió con el dinero del asalto al Banco del Centro.

Lo sucedido en 1971 y 1972 seguramente marcarían a una generación de jóvenes con características ideológicas de izquierda que darían la batalla política en las distintas trincheras, como Ignacio Arturo Salas Obregón, del cual hablaremos en las siguientes entregas.