Sin tener detalles de los preparativos, un 2 de marzo de 1971 cuatro hombres acudieron pasadas las nueve de la mañana al llamado Banco del Centro, a la sucursal conocida como la “Unidad Ganadera de Aguascalientes”, llamada así por estar cerca de dicha dependencia; esa sucursal se encontraba en las orillas de la ciudad por la entonces naciente avenida Universidad. El cajero, un hombre llamado Guillermo Guerrero Falcón, que se distinguía por una voz grave y un bigote castaño, recibió de frente a dos de ellos (se presume que uno más se quedó en la puerta y otro en el carro) y se menciona que se llevaron aproximadamente $400,000.00; cuando terminaron el atraco, tomaron como rehén al gerente de la sucursal, el licenciado José Ángel González de Luna, conocido como “Paquín”, lo subieron a punta de pistola al auto y tomaron rumbo desconocido; horas después la policía detectó un auto en la carretera a Villa Hidalgo y en la cajuela estaba el gerente con una herida en el hombro.
Después de ese 2 de marzo de 1971, donde los diarios locales endilgaron los sucesos a asaltantes que venían de otros estados, a nivel federal se comenzó una investigación que a los pocos días comenzaría a generar especulaciones.
El 17 de marzo, el diario local el Sol del Centro da noticia de la captura de miembros Movimiento de Acción Revolucionaria en el Distrito Federal, siendo la siguiente: “Aguascalientes es un estado tranquilo y considero que aquí no se había infiltrado el llamado MAR como ocurrió en otros ochos estados de la República, así como en el Distrito Federal, lo que fue descubierto por la Procuraduría General de la República al capturar 19 peligrosos terroristas”; a los detenidos se les imputa la autoría de varios asaltos bancarios en algunas entidades de la República, por lo que rápidamente se pensó que éstos fueron los perpetradores del asalto en nuestro estado, pero en esa misma declaración Manuel Romo Trujillo, agente del Ministerio Público Federal, da a entender que no era el caso de Aguascalientes. Días después en Aguascalientes la comandancia de la XIV Zona Militar anuncia que “dada la ola de asaltos de grupos de agitadores, ha recibido instrucciones de mantenerse en estado de alerta, para reprimir tales hechos” (El Sol del Centro, de octubre de 1971).
Era el periodo de Francisco Guel Jiménez como gobernador del Estado, donde se seguía impulsando la tecnificación del campo y un primer impulso a la educación superior, es de entender que resultaría catastrófico siquiera pensar que en Aguascalientes se contara con manifestaciones políticas de izquierda, y menos tan radicales como de acción guerrillera. Por ello se siguió negando y rechazando la hipótesis de una implicación política radical en dicho asalto, no se concebía que agentes foráneos vinieran a desestabilizar políticamente a la tierra de la gente buena, mucho menos pensar que fueron ciudadanos nacidos y formados en estas relativamente tranquilas tierras.
Si bien existía el antecedente de manifestaciones de solidaridad con el movimiento de 1968, algunas agrupaciones de izquierda principalmente sostenidas por líderes ferrocarrileros, además de la inquietud de algunos preparatorianos y estudiantes de instituciones de nivel superior comenzaban a organizarse en asociaciones estudiantiles, era inimaginable que pudieran estarse fraguando acciones de carácter insurgente de una índole tan radical.
Fue durante ese año, que tras una labor discreta de inteligencia y casi un año después en 1972 con otras detenciones en la Ciudad de México, se dejaba entrever la participación de la guerrilla en el suceso del asalto a BANCEN en Aguascalientes.

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