Por Francisco José Aceves Díaz

Para ti, amigo lector:

¿Qué tienen en común Juan Gabriel y Donald Trump? Exacto, su gusto por hablar de la frontera, uno viéndolo como un lugar de unión y oportunidad, mientras que el otro lo ve como un hilo a tirar para presionar a México a que aumente las detenciones de migrantes centroamericanos en su camino a los Estados Unidos.

Donald Trump, famoso por su política vía Twitter, aprovecha cada ocasión que tiene para recalcar el peligro que representa para su país la frontera sur, que ve como puerta de entrada a drogas y crímenes hacia el norte; alega que la única solución posible es la construcción de un muro, la cual fue su promesa insignia de campaña, y que su necedad con respecto al tema le ha costado el cierre de gobierno más largo de la historia de los Estados Unidos, y un país completamente dividido. Esta situación se ha acrecentado esta semana por el incidente entre militares mexicanos y norteamericanos, en el cual soldados mexicanos detuvieron a una patrulla de soldados norteamericanos por supuestamente estar en el lado mexicano de la frontera. Será muy difícil determinar ¿quiénes tenían razón? Ya que en esa zona de la frontera, no existe obstáculo visible que determine en qué país se encuentra el observador, pero para Trump es muy claro que se debe militarizar la frontera, o incluso cerrarla.

Pero, ¿Trump puede cerrar la frontera? Técnicamente sí, y ya ha sucedido con anterioridad, pero jamás por los motivos que dice tener esta vez. Las veces que la frontera ha tenido que cerrar se han traducido en pérdidas millonarias para ambos países, quienes tienen una relación dinámica, siendo ambos mejores socios comerciales. Un cierre de frontera como lo plantea sería catastrófico en términos económicos.

Lo cual nos deja dos preguntas: ¿Sabrá Trump el riesgo que implica cerrar la frontera? Y la más importante: ¿No será tiempo de empezar a buscar otros socios comerciales?

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