Al concelebrar por primera vez la Solemnidad del Corpus Christi, en la Plaza de la Patria, el Obispo Juan Espinoza Jiménez aseveró que la fe en la Eucaristía debe manifestarse públicamente en la calle, en el trabajo, en la política, en la cultura, en la familia, en la economía, en la sociedad, en las diversiones, en las amistades y en el servicio a los demás.

Agregó que la presencia de Jesucristo no debe ser ocultada. Él mismo nos envía para que el mundo lo conozca y crea en Él. Por ello, los creyentes no podemos dejar de estar presentes en la Iglesia y en la vida pública. “No tengamos miedo al camino que Dios nos hace recorrer, las pruebas y las dificultades que nos encontraremos harán madurar nuestra fe y fortalecer nuestro testimonio”.

Durante la Sagrada Eucaristía por el Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Prelado aseveró que esta Solemnidad es una oportunidad para comprometernos en el seguimiento de Cristo, con una actitud solidaria y respetuosa al género humano y con las personas con las que convivimos día a día.

Monseñor Juan Espinoza Jiménez expresó que, con esta Solemnidad, se da la oportunidad para que Jesús entre en el Ser Humano, no sólo de modo espiritual, sino físico, a través de la Sagrada Comunión. El cuerpo y la sangre de Cristo que celebramos es el efectivo alimento que vivifica y fortalece al ser cristiano, pues Jesús se entrega para nuestro bien.

La Eucaristía, en donde está presente el corazón de Jesús, muerto y resucitado, el cual palpita de amor por nosotros, debe ser el Centro de la Diócesis de Aguascalientes, el centro de las parroquias, el centro de nuestra familia y el centro de la vida de cada persona.

La eucaristía es tambien la cumbre, la cima hacia donde debe tender nuestro esfuerzo porque al Cuerpo y a la sangre de Cristo traemos nuestras alegrías, frustraciones y anhelos, porque Ella es un anticipo del Cielo, a ese Jesús a quien hoy adoramos, lo veremos cara a cara en la Gloria.

En tres palabras se sintetiza el significado teológico de la Eucaristía: Sacrificio, Banquete y Presencia. El amor encarnado nos acompaña, motivo por el cual celebramos esta cercanía porque nos corrige y nos consuela. También nos da fuerza, nos levanta, nos sostiene a caminar e impulsa para emprender el vuelo, finalizó.

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