Cada día son más los casos e historias conocidas de asaltos, robos y/o secuestros a plena luz del día en las carreteras y caminos mexicanos; siendo que, esto ha generado un tremendo desincentivo en el turismo nacional y el viaje por carreteras parece una auténtica pesadilla que se acompaña de miedo e incertidumbre. De igual manera y aún más lamentable, los homicidios han venido incrementándose en los últimos tres años y parece ser que se avecina una crisis económica que orilla desafortunadamente a que algunas personas acudan a la comisión de delitos con la intención de obtener algunos centavos.
Frente a esta situación, hemos observado a un Gobierno Federal opaco que parece tener nulo interés en que la ciudadanía se sienta segura. Quienes vivimos en un estado como Aguascalientes, podemos presumir que contamos con un estado seguro; sin embargo, en más del 80% de las Entidades Federativas los comerciantes sienten miedo del afamado “derecho de piso” en el que se les cobra por operar sus negocios y hay quienes no siendo comerciantes también se encuentran preocupados por las condiciones en las que dejan a sus hijos salir a las calles.
Si bien desde la perspectiva constitucional y legal se encuentran establecidas las bases y directrices para la operatividad y salvaguardia de la seguridad en el territorio nacional; lo cierto es, que desafortunadamente hoy más que nunca existe un gran desconocimiento o desinterés por buscar esa coordinación y adecuado funcionamiento entre las autoridades federales con los mandos civiles y/o las distintas fuerzas policiales de los niveles gubernamentales.
El Ejército Mexicano ha sido durante muchos años, una de las instituciones más serias y respetadas; sin embargo, parece que la meta del Ejecutivo Federal es distraer al Ejército de sus funciones, para dedicarlos a la construcción y supervisión de obras. Mientras que, en el rubro de la seguridad, poco se ha hecho en este gobierno por evaluar el funcionamiento de los programas de reinserción social o por la implementación de nuevas políticas públicas que eviten la incidencia delictiva.
Parece que MORENA y el presidente están más ocupados en la próxima elección del Estado de México, la persecución política de algunos actores de oposición y en la sucesión presidencial que se avecina; siendo que, por otro lado, el país comienza a sostenerse en alfileres y llegando a niveles jamás antes alcanzados. Habrá que esperar a que algún acontecimiento logre convertirse en un auténtico parteaguas que afecte sustancialmente la popularidad del Ejecutivo y quizá sólo así veremos un cambio de rumbo. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

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