Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Para Monseñor José María de la Torre Martín, obispo de Aguascalientes, in memoriam.

(TTE. J. GUADALUPE ESPARZA.- Luego de una larga vida de servicio y de una penosa vejez, falleció el Tte. Esparza, que durante la mayor parte de ella sirvió en las Policías y de Tránsito. Muchas muestras de duelo ha suscitado su partida, sin duda ganadas a ley. No sólo era una buena persona, era un personaje de la ciudad. Su muerte la empobrece. A mi me llama la atención que, sin embargo, el gobierno da a conocer la muerte del “sub-oficial”, ¿Qué se hizo su grado de teniente?. Me parece, incluso, que durante algún tiempo fue capitán de policía. Me consta que durante un buen tiempo sufrió para que le reconocieran prestaciones y le auxiliaran, al menos con su muerte nos acordamos de su entrega, dedicación y cortesía.)

En los evangelios aparece una sola fecha, 14 nissan, el día de la crucifixión de Jesús, el Cristo. Desde luego no aparece ningún año. Los romanos tenían dos calendarios precisos, uno ritual que era básicamente de origen lunar y uno cívico que respondía a una división del año, de los meses y de los días de los meses, con fundamento astronómico, pero que respondía también a prácticas cívicas, celebraciones históricas y de carácter agrario. La referencia era la fundación mítica de Roma y así hablaban del año 230 U.C. (Urbes Condita el equivalente al 21 de abril del año 753 a.c.), pero en la práctica en la República y luego en el Imperio era tomar la referencia de un Cónsul o de un Emperador, de manera que no era un calendario muy confiable, salvo en hechos sobresalientes.

Del nacimiento de Jesús el Cristo no tenemos ningún dato preciso, de la muerte está la fecha, pero en el año 33 de nuestra era el 14 nissan no cayó en viernes, pero sí en el año 30 y al parecer en el 36, lo que nos llevaría a pensar que o bien Jesús no falleció a los 33 años, o bien no nació el año uno o bien, no murió de la edad que mencionan los evangelios. Es cierto que los sinópticos difieren del de San Juan en cuanto a la cena pascual. De haberse celebrado el jueves, no alcanzaría el tiempo para la aprehensión, el proceso y la ejecución. De haberse celebrado el miércoles se estaría siguiendo el ritual de los esenios y no el de la ortodoxia. Muchos historiadores relacionan la ceremonia del bautismo con las prácticas esenias y consideran al Bautista como seguidor de esa corriente.

Algunas pistas dan, desde luego, el gobierno del emperador Tiberio y la administración de los prefectos pretorianos Lucio Elio Sejano y Quinto Nervio Cordio Suetonio Macrón (Tiberio se autoexilió de Roma y dejó a sus pretores gobernando), pero en el año 35 el emperador designó como sus sucesores a Cayo Julio César Augusto Germánico (“Calígula” mote que significa “zapatitos”) y a Tiberio Julio César Gemelo. Poncio Pilato fue prefecto en Judea del año 26 al 36, lo que nos permite afirmar al menos, que, en el año 30, en el 33 y en el 36, Tiberio era emperador y Pilato, prefecto, por cierto muy diferente de como nos lo pintan los evangelios. Uno de sus primeros actos al llegar a Jerusalem fue entrar a caballo en el templo de Salomón hasta el mismísimo “Sancto Sanctorum”, alarde de prepotencia y fuerza que nada tiene que ver con la imagen pusilánime que le atribuyen los evangelistas.

Otro dato inquietante es la persecución de los infantes atribuida a Herodes el Grande que nació en Ascalón el año 73 y murió en Jerusalem el 4, antes de nuestra era (lo que está bien documentado), por lo que dada la huida a Egipto, Jesús el Cristo debió nacer antes del año 4 a.c. y de ninguna manera el año uno de nuestra era.

La fecha del veinticinco de diciembre fue asumida como nacimiento de Jesús el Cristo hasta el siglo III cuando el cristianismo se vuelve religión oficial de Roma, con el emperador Constantino, retomando un antiguo culto solar persa, que los romanos hicieron fecha de culto para Heliogábalo y que se origina en el hecho astronómico de que el solsticio de invierno ocurre alrededor del día 24 de diciembre, por lo tanto es la noche más larga del año y el 25 empieza a crecer el día: el renacimiento del sol.

La mayoría de los historiadores modernos, señalan además, que Jesús no nació en Belén sino en Nazareth, y que Lucas y Mateo quisieron hacer coincidir la profecía de Miqueas y apelaron al censo de Quirino (6 d.C.). El error se cometió en el siglo VI por un monje escita encargado de elaborar el nuevo calendario. El Papa Juan I encomendó a Dionisio el Exiguo (miembro de la Curia romana) que calculara el nacimiento de Jesús, “pero los cálculos modernos indican que el erudito no contó bien”.

Tres fenómenos astronómicos a escoger, una sola creencia: ama a tu prójimo como a ti mismo.

(¿Y LA GUÍA ÉTICA, AMLO?.- Ya no es noticia. Que el presidente aproveche los medios para el desquite es el pan nuestro de todos sus días. Dime de que presumes y te diré de que careces, no hay más que recordar su estribillo: “Mi fuerte no es la venganza” y el otro “No mentir, no robar, no traicionar” y compararlo con lo que ha sido su des-gobierno para darse cuenta fácilmente de que lo que ha hecho es, precisamente, lo contrario de lo que predica. Yo no creo que López Dóriga sea un santo, creo que es un hombre que se levantó de la sima para llegar a ser un referente de la noticia en el país y eso no se logra sin trabajo. Que el presidente haya hecho escarnio de él, en la Mañaneada, muestra el real tamaño de AMLO y, que la guía ética que presentó, ni la leyó ni la practicará.)

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