Fernanda Carapia 
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- El maltrato animal no conoce fronteras.
«Almendrita», una perrita mestiza, sobrevivió al envenenamiento que sufrió junto con su camada, pero su dueña la golpeó hasta casi matarla.
«En San Luis Potosí no hay leyes, no hay reglas, a esta perrita la golpearon con un palo, brutalmente», comentó Fabiola Ávila, directora del Refugio Buenos Chicos, ubicado en Zapopan.
Debido a la golpiza, «Almendrita» está en riesgo de convertirse en un perro especial, ya que los huesos de su cadera fueron fracturados.
Llegó al albergue debido a que Laura Morales, activista protectora de animales en San Luis Potosí, tiene contacto con Buenos Chicos para trasladar a los canes especiales, con lesiones que comprometen su movilidad.
«Almendrita» necesita varios estudios para determinar si se puede o no rescatar su cadera y hacer que vuelva a caminar.
«Estamos buscando apoyos para hacerle la resonancia magnética para ver si tiene posibilidad de volver a caminar o, por lo menos, corregirle la columna para que pueda tener una vida digna», acotó Ávila.
Posteriormente, la perrita de 5 meses de edad será sometida a un tratamiento antiinflamatorio, para después entrar a cirugía.
En el refugio hay 20 perros especiales que sufrieron fractura de cadera y ya no pudieron volver a caminar.
Los atropellamientos y los golpes, como los propinados a «Almendrita», son las principales causas por los que los canes pierden la movilidad y sensibilidad de sus extremidades traseras.
A todos, refirió Ávila, se les ha colocado una prótesis que les permite levantarse y usar sus patas delanteras para andar, en lugar de arrastrarse.
Si desea apoyar a «Almendrita» para su recuperación, puede comunicarse con Ávila al teléfono 331-319-4606.
Además, el refugio necesita de ayuda para alimentar a las mascotas, la mayoría rescatadas tras agresiones como quemaduras o golpes, así como para la compra de medicamentos y realización de estudios.

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