En los últimos días, se dieron a conocer los datos obtenidos por la economía de Estados Unidos en los primeros tres meses del año en curso. Como el mercado ya había descontado, los números no fueron tan positivos.

Durante este lapso, la economía más hegemónica del mundo, presentó un crecimiento económico negativo a la orden de 0.4%, con respecto al trimestre anterior. Gran parte de esta caída, esta auspiciada por la caída en la oferta y la demanda; lo cual genera incertidumbre sobre una posible recesión mundial para finales de este año.

Si bien es cierto que no son los números más favorables, también es cierto que viene de la mano de un comportamiento relativamente normal, dentro de sus ciclos económicos. Indaguemos un poco sobre las generalidades en esta materia, para nuestro principal socio comercial.

Viajemos a finales del 2021. La economía de nuestro vecino del norte, registraba un crecimiento económico de 5.4%, el mayor desde 1984. Si bien es cierto que se tenía como antecedente el atípico 2020, las cosas comenzaban a caminar y la nueva normalidad se implementaba en el día a día.

Veíamos entonces cómo la economía norteamericana crecía a un ritmo excepcional, fue más por un tema de rebote y ahora se espera que la economía comience a lidiar con estragos de la pandemia.

En este primer trimestre, la caída registrada responde a factores tanto de oferta como de demanda, dada la coincidencia en el tiempo de varios fenómenos internacionales y domésticos.

En cuanto a la oferta de productos, continúa siendo incapaz de dar abasto a la demanda a causa de los constantes problemas en la cadena de suministros, agravados por el cierre de fábricas en China por los nuevos brotes de COVID-19 y por el estallido de los conflictos bélicos en la parte superior de Europa desde comienzos de año.

Este coletazo que aún nos aqueja, personifica el obstáculo más grande que se presenta en la mayoría de los países que buscan recobrar sus niveles previos de producción.

En lo que respecta a la demanda, en este año se han empezado a ver los efectos de la retirada de las considerables ayudas gubernamentales emitidas durante los peores meses de la pandemia, que contribuyeron a disparar el apetito de consumidores y empresas. La Reserva Federal acaba de anunciar que continuará retirando gradualmente los estímulos hasta finales de 2022.

Conforme vayamos viendo que la cadena de suministro comienza a estabilizar su comportamiento a niveles de hace tres años, comenzaremos a ver cómo la economía retoma el rumbo.

Lo que sí representa un problema a corto plazo, al igual que en el resto del mundo, es el tema inflacionario.

Según datos del Departamento de Comercio, la inflación en Estados Unidos sigue en niveles históricos. Para el mes de abril, se colocó sobre 8.3%, mostrando una ligera baja, pero aun estando en niveles no vistos en cuarenta años.

Si bien se presenta un primer freno en la escalada de precios y esto arroja una buena señal para la economía local, habrá que esperar a los próximos meses para confirmar si la tendencia se mantiene. Si se excluyen los precios de alimentos y combustibles, que son los más volátiles, la inflación subyacente fue del 6.2% en tasa interanual. Continúa siendo sumamente peligrosa.

Ante esto, hemos visto cómo la Reserva Federal continúa con los aumentos en su tasa de referencia. El primer aumento se materializó a mediados de marzo, en vías de rebajar la presión sobre los precios. Después de tener tasas entre los nulos niveles 0-0.25%, para estimular la economía, ya se han aprobado en lo que va de 2022 dos subidas consecutivas, y ahora se ubican entre el 0.75 y 1%.

La Reserva Federal ha adelantado que muy probablemente seguirá subiendo los tipos en los próximos meses.

El retiro de estímulos por parte del gobierno, de la mano con un incremento en el costo del dinero, deben ser herramientas necesarias para controlar, en el corto plazo, las presiones inflacionarias. Esperemos y el crecimiento económico no se vea tan perjudicado.

OVERTIME

El nunca bien ponderado “super peso”, continúa arrastrando semanas en números negros. En lo que va del año, se ha presentado una apreciación del 4-3%. Una consideración a esto es lo que ocurre en la medida que las tasas de interés en ambos países han estado aumentando a distintas velocidades. En la próxima edición de esta siempre bien ponderada colaboración, ahondaremos al respecto.

 @GmrMunoz

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