Luis Muñoz Fernández

Me adelanto a quienes se preguntarán por qué un médico, y para más inri, patólogo, se atreve a escribir de economía. Aunque hoy esta disciplina es objeto del estudio especializado y el ejercicio profesional de los economistas, no hay impedimento alguno para que un lego se refiera a ella en sus aspectos más básicos y generales. Si según su origen etimológico,“economía” se deriva del griego “oikonimia”, que significa la administración de la casa y las labores domésticas, todos llegamos a ser economistas alguna vez en la vida.

Reflexiono sobre ello a partir de un comunicado que la editorial española Errata Naturae, especializada en libros sobre la naturaleza y la ecología -palabra emparentada con economía-, acaba de publicar en su página electrónica (https://erratanaturae.com), titulado “Unas palabras en tseltal. Y otras cosas que hemos aprendido durante esta pandemia mientras no editábamos ni publicábamos libros”.

Se trata de un documento sorprendente porque plantea una reorganización profunda del trabajo y sus derivados económicos y ecológicos a raíz de la pandemia actual. Como lo señalan Javier Padilla y Pedro Gullón en “Epidemiocracia”: “… es clave entender que las crisis sanitarias del siglo XXI no son sólo crisis sanitarias, sino que podríamos concebirlas como ‘crisis matrioshkas’, de modo que la crisis sanitaria está a su vez cubierta por otra crisis de tipo económico y ambas están alojadas dentro de una crisis mucho mayor, que es la ecológica”.

Los de Errata Naturae están respondiendo a esto con varias acciones que resumen al citarlas palabras iniciales de un poema de Horacio: “Dichoso aquel que lejos de los negocios…”. Han aprovechado la pandemia para reinventarse… ¡y de qué manera!

“Nos movemos en bici [y transportarán los libros por los medios menos contaminantes], no comemos carne y vamos a empezar a trabajar cuatro días a la semana e imprimir libros en papel reciclado [los libros electrónicos tienen un grave impacto ecológico] simplemente porque todo eso nos acerca a una vida mejor para nosotros mismos y para aquellos a los que queremos. No hay renuncia alguna, sino apertura a otras formas de habitar y disfrutar…”.

Échenle un vistazo al comunicado para conocer los detalles y verán porqué escogieron del tseltal (o tzeltal) la expresión“xWaychinellum-K’inal”: soñar despiertos mundos de vida digna posible.

Ya es hora de una economía a la medida de todos, no sólo de unos cuantos.

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