Prof. Flaviano Jiménez Jiménez
Gracias a EL HERALDO DE AGUASCALIENTES, miles de maestros y cientos de directores y supervisores de las escuelas del Estado están informados, en lo esencial, acerca de la evaluación del desempeño que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) aplicará en los próximos meses. Con base en esta información, buen número de maestras y maestros ya están haciendo sus mejores esfuerzos, en lo individual y en círculos de estudio, para actualizarse y tratar de mejorar su práctica profesional como lo establece la Reforma Educativa.
Ante esta situación, y dada la buena disposición del magisterio de la entidad para superarse profesionalmente, sería recomendable que las autoridades educativas locales fueran sensibles y ofrecieran cursos congruentes con los perfiles, parámetros e indicadores, que las instancias centrales han señalado como necesarios para mejorar la educación. De esta forma las autoridades estarían cumpliendo con los mandatos de la Ley General del Servicio Profesional Docente, la cual dispone en su Artículo 59: “El Estado proveerá lo necesario para que el Personal Docente y el Personal con Funciones de Dirección y de Supervisión en servicio tengan opciones de formación continua, actualización, desarrollo profesional y avance cultural…”; y el Artículo 60, de la misma Ley, precisa que “La oferta de formación continua deberá: I. Favorecer el mejoramiento de la calidad de la educación; II. Ser gratuita, diversa y de calidad en función de las necesidades de desarrollo del personal; III. Ser pertinente con las necesidades de la Escuela y de la zona escolar; IV. Responder a los requerimientos que el personal solicite para su desarrollo profesional; V. Tomar en cuenta las evaluaciones internas de las escuelas…”. Estos mandatos, en la armonización local, textualmente están contenidos en el Artículo 17 de la Ley de Educación del Estado de Aguascalientes.
Para dar cabal cumplimiento a las anteriores disposiciones, el Instituto de Educación cuenta con personal preparado y con amplia experiencia para atender las necesidades de capacitación y actualización de los maestros y directivos, así como también dispone de recursos para ello: tan sólo hace falta que alguno de sus funcionarios se interese en lo sustantivo de la educación y diseñe, a través de un equipo multidisciplinario, ofertas académicas pertinentes con los criterios técnico-pedagógicos de la Reforma para elevar la calidad de la enseñanza. Y que quede claro, no se están pidiendo cursos con el único fin de preparar a los docentes, directores y supervisores, para que obtengan buenos resultados en sus evaluaciones (sería mezquino pensar así); sino para mejorar sus prácticas docentes y directivas, y por estas vías elevar los aprendizajes del alumnado. Desde 2013 y lo que va de 2015, a través de los consejos técnicos escolares y de las rutas de mejora, que cada plantel ha venido elaborando, se tienen las evaluaciones internas y se sabe lo que cada escuela y cada zona de supervisión requiere para superar las debilidades administrativas y académicas detectadas; y para ello, los colectivos docentes hacen lo que está dentro de sus posibilidades; pero faltan los apoyos técnico-pedagógicos pertinentes y necesarios de las autoridades educativas para lograr mayores avances en los propósitos educativos de la Reforma. Ante la falta de estos apoyos, las maestras y los maestros cavilan: o las autoridades desconocen lo que está pasando en los consejos técnicos escolares o, peor aún, no tienen interés en apoyar académicamente a los docentes para elevar la calidad de la educación.
El magisterio está enterado que en las oficinas centrales del IEA, periódicamente se están llevando a cabo cambios de funcionarios; sin embargo, a su juicio éstos son meramente con fines administrativos o burocráticos, o reacomodos de intereses; pero en lo fundamental, en lo académico, que es la razón de ser de una administración educativa, no hay ningún cambio que permita tener expectativas de mejora sustantiva en la educación básica. En este rubro, todo parece indicar que se seguirá apostando a la inercia, a la simulación, al “ahí se va”. No obstante, y a pesar de lo anterior, aún hay quienes piensan que esta situación no necesaria y fatalmente siempre tiene que ser así; y con base en sus creencias y convicciones esperan y desean (como buenos maestros) que en algún momento se recapacitará y se reorientarán las prioridades educativas hacia lo importante. Es por ello que en la actual coyuntura, y ante las exigencias del momento, las autoridades tienen la disyuntiva: o seguir apostando a la simple burocracia y al “ahí se va”, o enfrentar los retos que plantea la mejora educativa en el marco de la Reforma; y en esto, los maestros, los directores y los supervisores están prestos a colaborar; pero requieren apoyos mediante cursos orientados hacia este propósito. En otras palabras, las autoridades tienen la disyuntiva: o apoyan a los maestros en lo académico, o los dejan solos en la empresa de mejorar la educación. El paso de los días, las semanas, los meses, y los hechos, dirán la decisión que tomaron. Mientras tanto, los maestros felizmente ya tomaron la decisión de seguir actualizándose para mejorar su práctica docente y de esta forma elevar los aprendizajes de sus alumnos.

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