Este mes se conmemora el aniversario número 29 de la independización de varios países que formaron parte de la antigua Unión Soviética. En agosto de 1991, Estonia, Letonia, Ucrania, Moldavia, Azerbaiyán y Kirguistán conseguían su autogobierno con respecto a Moscú. En diciembre de aquel mismo año, se consumaría la disolución de la URSS, la cual había iniciado en el mes de marzo de 1990. En el artículo de hoy recordamos el proceso mediante el cual se desintegró el Estado más grande del siglo XX.

Se considera como fecha del nacimiento de la URSS el mes de diciembre del año 1922, momento en el cual se formó la República Social Federativa de los Soviets a través de la unión de cuatro países: Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia (hoy Azerbaiyán, Armenia y Georgia). En los años siguientes, a dicha unión se adhirieron más miembros, hasta alcanzar el número total de 15 países actuales. Además de los arriba mencionados, la URSS estaba conformada por Kazajistán, Turkmenistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Letonia, Estonia, Lituania y Moldavia.

La URSS, con capital en Moscú, estaba gobernada por el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), que tenía por órgano principal al Comité Central. Durante los 69 años de su existencia, tuvo varios gobernantes, destacando por sus acciones Lenin, Stalin, Jrushchov, Brézhnev y Gorbachov. El principal objetivo de este antiguo Estado era forjar una sociedad socialista basada en una dictadura del proletariado. En poco tiempo consiguió un destacado crecimiento económico, posicionándose como una de las principales potencias del momento. Sin embargo, este desarrollo fue contrarrestado por la falta de libertades y la represión que lo caracterizaban.

En los años 1980, la URSS empezó a presentar síntomas de que su existencia se encontraba en serio peligro. La economía, el motor del funcionamiento y progreso de todo Estado, comenzó a desplomarse en este periodo. Al mismo tiempo, aumentaron las reclamaciones nacionalistas y separatistas de los países que formaban parte de la unión. A estos problemas, se sumaban el autoritarismo y la centralización que caracterizaban al Estado soviético desde su misma creación.

Con el objetivo de remodelar el sistema moribundo soviético, Mijáil Gorbachov, el secretario general del Comité Central del PCUS desde 1985, emprendió una serie de reformas desde su ascenso al poder. Destacaron las conocidas como perestroika (reestructuración), que pretendía transformar al país en una economía de mercado, y glasnost (transparencia), cuyo objetivo era liberalizar la política nacional. A pesar de estas medidas, la situación interna de la Unión Soviética no dejó de empeorar.

En agosto de 1991, miembros del PCUS decidieron actuar para arrebatarle el poder a Gorbachov y evitar la disolución de la URSS. El día 19 de este mes, éstos intentaron un golpe de Estado, sacando los tanques a las calles de Moscú. Los disturbios terminaron pocos días después, con la detención de los principales autores de los actos. Aunque el golpe acabó en fracaso, alentó el deseo separatista de los principales países miembros.

Fue así como en agosto de 1991varios de ellos declararon su independencia de la Unión Soviética; Estonia lo hizo el día 20; Letonia, el 21; Ucrania, el 24; Moldavia, el 27; Azerbaiyán, el 30; y Kirguistán, el 31. El proceso de disolución de la Unión Soviética se consumaría a finales de aquel mismo año. El 25 de diciembre de 1991 Gorbachov anunciaba por televisión su dimisión y, un día después, el Soviet Supremo de la Unión Soviética reconocía la desintegración definitiva de la URSS.

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