Daniela Perales Bosque

El caso del tenista serbio Novak Djokovic en el torneo de tenis “Abierto de Australia”, ha estado generando polémica alrededor del mundo durante las últimas semanas. Djokovic llegó a Melbourne el 5 de enero con una exención médica por no estar vacunado contra el COVID-19. Las autoridades comenzaron a plantearse si esta decisión de permitirle entrar al país sin su esquema de vacunación completo fue sido una buena decisión, pues permitir o favorecer este hecho podía llegar a incentivar la ideología anti vacunas que el país ha estado cuidando desde hace 2 años. La visa de Djokovic fue retenida por este motivo y él mismo fue detenido durante días, hasta que las autoridades decidieran qué pasaría con el estado de su visa. El 10 de enero su visa fue restablecida, pero se especulaba que aún así, podía ser deportado ante el peligro que generaba y la misma preocupación de su presencia en el país durante esos días.
En el lapso de estas decisiones, los ciudadanos australianos se encontraban concernidos por el status de Djokovic dentro del país, pues Australia había mantenido estrictas reglas sobre la presencia de visitantes con un esquema de vacunación completo. Entonces, ¿por qué se le permitía seguir dentro siendo una amenaza? ¿Había alguna diferencia entre el tenista destacado y sus ciudadanos?, pero, sobre todo, ¿se le permitiría jugar el torneo con su esquema de vacunación de COVID-19 inexistente? Mientras tanto, el tenista no hizo esperar la manifestación pública de su opinión sobre las medidas tomadas por Australia, claramente en contra de ellas, pues el hecho de no querer vacunarse parecía ser una decisión personal y ésta no había sido respetada. Cabe destacar que Serbia es un país que cuenta con el 47% de su población vacunada, por lo que creo que este problema tiene que ver con la propia cultura del país. ¿Qué ha pasado ahí dentro?, ¿qué información sobre la salud y la propia vacuna se ha propagado?, ¿qué seguimiento ha tenido su gobierno sobre la vacunación y este problema mundial?, ¿qué medidas ha tomado Serbia contra la ideología anti vacuna? Todo esto, dejando también mal parado al propio país serbio.
Finalmente, este 17 de enero, se deportó al tenista y está de más decir, fue más que apartado de jugar este torneo. Curiosamente de haberlo ganado, se hubiera convertido en su vigésimo primero Grand Slam, superando a rivales como Rafa Nadal y Roger Federer.
¿Qué podemos decir de Novak ahora que ya salió del país y que se ha quedado sin jugar el torneo?
Me cuesta creer que un líder mundial del deporte, destacado, con buen rendimiento, popular e incluso padre de familia, pueda tener un problema como este. Un problema que tiene que ver con la cultura y las creencias. Las nuevas variantes de la enfermedad nos han ido dejando claro con mayor frecuencia que enferma y muere aquel que no se vacuna. Estas ideas ocasionan mayores problemas de salud para la población, engrandeciendo contagios. La cultura anti vacuna comienza a parecer más necedad que libre decisión, pues sus consecuencias resultan fatales tanto para el que elige, como para otros cercanos que se ven afectados. En cuanto al tenista, me queda decir, ¿qué tipo de inspiración puede ser una persona que, ante un problema de esta magnitud, prefiera aferrarse a ideas erróneas sobre las vacunas? ¿Cómo puede este personaje seguir inspirando niños y jóvenes a convertirse en tenistas destacados como él? De personas como él, es que se espera tomen los papeles de liderazgo para buenas decisiones. Sin embargo, así no sucedió.
El caso de Novak Djokovic seguramente será recordado mucho tiempo y dejará de ser un líder de inspiración para algunos. Su derrota en este torneo no tuvo nada que ver con su rendimiento dentro de las canchas, sino que fuera de ellas tomó su propia decisión, ignorando todo aquello que perdía tras la propia elección.
Habrá que ver a hasta dónde puede llegar a repercutir esta elección anti vacuna, estando en juego su participación en el próximo torneo Roland Garros en Francia durante el mes de mayo, donde se exigirá a todos los jugadores y espectadores del torneo una vacunación completa.

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