Mario Abner Colina
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Steven Spielberg tiene dos pies izquierdos para el baile y, es, según él mismo confiesa, tremendamente malo para el español.
Casi cumple, además, 75 años, una edad en la que muchos artistas con menos trascendencia que él viven de glorias pasadas y se repiten, una y otra vez, ovillados en su zona de confort.
Sin embargo, el autor de películas como E.T. el Extraterrestre, Tiburón, La Lista de Schindler y Salvando al Soldado Ryan parece un niño: dirigió su primer película musical y nadie le quita la sonrisa.
Amor sin Barreras, que llegará a los cines mexicanos el 9 de diciembre, es su versión de la pieza escénica homónima de 1957, creada por Jerome Robbins, Leonard Bernstein y Stephen Sondheim.
«Todos ellos gigantes», admite en entrevista.
Pero, protagonizada por Ansel Elgort y Rachel Zegler, su filme no son sólo coreografías espectaculares, música vibrante y el amor imposible entre un pandillero y una migrante, un Romeo y Julieta en Nueva York.
Es, en el subtexto, una declaración política del llamado «Rey Midas del Cine»: Estados Unidos, dice, es un país bilingüe, y lejos de supremacismos debe abrazar la multiculturalidad.
«Siento que nuestra democracia está en peligro. Y no creo que exista cura para eso excepto la conversación, la comprensión, y el entendimiento. El amor y no el odio. Todo lo que es Amor sin Barreras.
«Mi versión tiene todos esos valores. Pensé que era una historia importante y relevante, y que éste es el mejor momento para volver a ella», agrega el ganador de tres premios Óscar.
Si en la película de 1961 la inmensa mayoría del elenco estaba conformado por blancos, su Amor sin Barreras, decidió, ameritaba un casting que celebrara la herencia hispánica.
No sólo eso, sino que las dos horas y media de duración están repletas de expresiones en español, ninguna de ellas subtitulada para la audiencia angloparlante.
«Desafortunadamente, aunque quisiera hablar español, yo no tengo oído para los acentos o los idiomas. En la preparatoria, lo hice terriblemente con el francés», bromea.
«(Lo del no subtitulaje) es necesario y relevante debido a nuestros tiempo y a que la violencia se ha pronunciado. La historia va de una lucha de pandillas entre migrantes puertorriqueños y una cuarta generación de migrantes blancos. Todos ellos pelea por un supuesto territorio, pero en realidad es racial, es falta de entendimiento».

Explota su amor al cine
Estrenado hace medio siglo, el thriller Reto a Muerte es considerado la ópera prima de Spielberg, piedra fundacional de una longeva y versátil trayectoria de 34 filmes, que en taquilla han acumulado 10 mil millones de dólares.
A días de cumplir 75 años de vida (el 18 de diciembre), el realizador reafirma que sigue enamorado del cine como cuando era niño, y más aún, que ya no entiende el arte de manera ortodoxa.
No hace mucho, por ejemplo, era uno de las más renombradas figuras que alertaba sobre la amenaza que el streaming suponía para la experiencia del cine en salas.
«Hoy en día tenemos un tremendo e ilimitado acceso a la herencia cultural total de este país y del extranhero. Puedo ver que he madurado y aprecio eso, conforme envejezco y hago más películas».
El séptimo arte, para él, sigue siendo un tesoro, pero ya no tiene un único rostro sino que brilla de manera caleidoscópica.
«Sí estoy de acuerdo con que las películas, actualmente, significan mucho y más cosas para mí que lo que solían hacer».

«Sí (se animó a bailar las coreografías de ‘Amor sin Barreras’), sólo durante los ensayos».
Steven Spielberg, cineasta

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