Antes de efectuarse el tercer debate de las candidaturas a la Presidencia de la República del domingo pasado, el dirigente del PRI, Alejandro Moreno, retó al candidato Jorge Álvarez Máynez a declinar en favor de Xóchitl Gálvez. Esto generó cierto impacto ante la opinión pública, por lo que diversos actores políticos y la propia Presidenta del Consejo General del INE, Guadalupe Taddei, procedieron a aclarar públicamente que, si bien no está prohibido que una candidata o candidato decline por otro, dicha figura no existe en la legislación electoral mexicana vigente.

Ya en anteriores procesos electorales federales y locales, se ha materializado la declinación de candidatas y candidatos por diversos motivos, pero, ¿sabemos en realidad qué implicaciones tiene ello? Considero que, dada la trascendencia del actual proceso electoral, vale la pena dar un repaso en relación al tema.

En primer lugar, es importante saber que los votos que reciba el declinante, no se suman a la bolsa de la candidatura en favor de la cual declinó, ya que la transferencia de votos está prohibida expresamente por la norma, en específico, por el artículo 12 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Así que no, los votos que se emitan en favor de la candidatura que declinó, no se contabilizan para la persona a quien pretenda favorecer al bajarse de la contienda electoral.

Guadalupe Taddei precisó que en nuestro país, “declinar” sólo puede entenderse como un “apoyo político a otra candidatura”, no más. Se trata entonces, de una estrategia política, que no implica transferencia de votos.

Por otra parte, es importante referir que, al encontrarnos a diez días de la jornada electoral, el partido político o coalición que postuló al declinante, tampoco podrá realizar la sustitución de la candidatura, porque el artículo 241 de la mencionada ley general, precisa en qué casos y bajo qué condiciones se puede dar la sustitución de una candidatura, que son los siguientes:

1) Mientras transcurre el plazo establecido para el registro de candidaturas, éstas podrán ser sustituidas libremente, siempre y cuando la nueva persona propuesta cumpla con los requisitos de elegibilidad del cargo de que se trate, así como el principio de paridad.

2) Posterior al cierre del periodo de registro de candidaturas, éstas sólo se podrán sustituir por causas de fallecimiento, inhabilitación, incapacidad o renuncia y, para este último caso, la norma establece que no podrán sustituirlos cuando la renuncia se presente dentro de los treinta días anteriores al de la elección.

Como podemos advertir, en estos momentos ya no sería posible la sustitución de alguna candidatura por renuncia o derivado de una declinación. Este tema de la sustitución también resulta relevante, ante la ola de renuncias de candidaturas que se están dando y, que probablemente se seguirán presentando, en diversas entidades federativas y municipios, derivado de las condiciones de inseguridad que acontecen en el actual proceso electoral.

Ahora bien, ¿Qué pasa con las boletas electorales en caso de sustitución de candidaturas? Conforme al artículo 267 de la misma ley, no habrá modificación a las boletas en caso de sustitución de uno o más candidatos, si éstas ya estuvieran impresas. Como a la fecha ya se encuentran impresas todas las boletas electorales para la jornada electoral del 2 de junio, si una persona vota por un candidato o candidata que renunció o declinó, los votos contarán para los partidos políticos y los candidatos que fueron legalmente registrados en su momento, ante los Consejos General, locales o distritales correspondientes.