Mircea Mazilu

La cultura mexica fue la más poderosa de Mesoamérica, llegando a tener una influencia sobre prácticamente todo el territorio de la mitad sur del actual país de México. Se trata de un pueblo que pertenecía al grupo étnico de los nahuas y que provenía, según cuenta la leyenda, de la ciudad mítica de Aztlán. A principios del siglo XII emigró hacia la región del Valle de México, en donde en el año 1325 obtuvieron del rey de Azcapotzalco el permiso de construir su propia ciudad, la gran México-Tenochtitlan que, asentada en medio del lago Texcoco, se convertiría en uno de los centros urbanos más importantes de la Época Prehispánica en todo el continente americano. Con el paso de los siglos, esta población mexica se transformaría en la actual Ciudad de México, una de las urbes más grandes y pobladas del mundo entero.

Una vez instalados en la cuenca de México, los también denominados aztecas empezaron a expandir su poderío, conquistando y subordinando, primero, a sus vecinos y, más tarde, a muchos otros pueblos que habitaban la región cultural de Mesoamérica. A pesar de que los sometidos conservaron sus culturas y sus organizaciones sociopolíticas, eran obligados a participar en la construcción de edificios y obras de riego para los mexicas, entregar a estos últimos productos agrícolas o pagarles tributo. Asimismo, una de las prácticas más extendidas entre los conquistadores aztecas era su captura de prisioneros para su sacrificio en honor a los dioses.

La comunidad mexica era gobernada por un emperador, denominado tlatoani, que se encargaba de tomar todas las decisiones que afectaban a los asuntos políticos y bélicos de la ciudad. Un consejero, conocido como cihuacóatl, se responsabilizaba de administrar la recaudación de impuestos y remplazar al soberano cuando éste se ausentaba. El Consejo supremo, o tlatocan, se dedicaba a asesorar a la máxima autoridad y llevar a cabo actividades concernientes a la administración y la legislación.

La sociedad se caracterizaba por una organización en grupos de familias, denominados calpulli, los cuales contaban con sus propias tierras que trabajaban y explotaban en beneficio propio o de toda la comunidad. A la cabeza de estas unidades sociales se encontraban los pipiltin o nobles, integrados por sacerdotes, políticos o militares que disfrutaban de amplios privilegios, entre los que destacaban la posesión de tierras o sirvientes. El pueblo era constituido principalmente por los comerciantes (pochtecas) y los campesinos y artesanos (macehualtin), que se caracterizaban por pagar impuestos y producir todo lo necesario para el sustento de la comunidad entera. Por último, en el escalón más bajo de la jerarquía social se encontraban los esclavos (tlacotin), constituidos básicamente por prisioneros de guerra.

En cuanto a la economía se refiere, cabe destacar que ésta se basaba especialmente en la agricultura, caracterizada por el empleo de las chinampas, un método de producción que consistía en acrecentar el terreno cultivado en lagos y lagunas a través del uso de balsas cubiertas con tierra. Asimismo, el comercio constituía una actividad bastante extendida en el mundo mexica, en donde las personas intercambiaban bienes y productos en los tianguis locales o con poblaciones que muchas veces se encontraban a miles de kilómetros de distancia. Finalmente, otro medio de ingresos para los emperadores aztecas lo constituían los tributos pagados por los pueblos derrotados y sometidos.

Algunos de los dioses más venerados por los aztecas eran Huitzilopochtli, dios del Sol y la guerra; Quetzalcóatl, dios creador del mundo; Tezcatlipoca, dios de la noche; Coatlicue, diosa de la fertilidad; Xipe Tótec, dios de la agricultura y la vegetación; Tláloc, dios de la lluvia y el trueno; Ehécatl, dios del viento; Coyolxauhqui, diosa de la Luna; y Mixcóatl, dios de las tempestades; entre muchos otros.

La ciudad de México-Tenochtitlan cayó el 13 de agosto de1521 ante el ejército español que había invadido el territorio de Mesoamérica 2 años antes, dando paso a un nuevo periodo en la historia mexicana, el conocido como la Época Colonial. Al igual que en el caso de los mayas, el legado cultural de los aztecas es enorme. Su majestuosa arquitectura, su abundante arte y su eficiente sistema de “jardines flotantes” son algunas de las muchas aportaciones de este pueblo para las generaciones ulteriores. Actualmente, el náhuatl es el idioma indígena más importante de México, al contar con más de 1,5 millones de hablantes en el año 2015.

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