Mircea Mazilu

Sobre el mundo maya se cuenta con mucha más información que en el caso de los olmecas y los teotihuacanos, debido principalmente a la gran expansión y el alto grado de desarrollo que alcanzó. Se trata de una cultura que dejó numerosos vestigios del resplandor que caracterizó su existencia a lo largo de varios siglos, un resplandor que la coloca entre las civilizaciones más destacadas e importantes de toda la Edad Antigua, no sólo en Mesoamérica sino a nivel mundial. A continuación, repasamos las principales características que convirtieron a los mayas en el pueblo célebre y eminente que llegó a ser.

El desarrollo de la cultura maya abarcó un territorio muy vasto, el cual comprendía los actuales estados mexicanos de Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Chiapas y Campeche, así como los países de Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. Destacaron las ciudades o centros ceremoniales de Chichén Itzá, Uxmal, Ek Balam, Tulum, Cobá, Chacchobén, Calakmul, Comalcalco, Yaxchilán, Bonampak y Palenque, en el territorio nacional; además de Tikal, Caracol y Piedras Negras, fuera del mismo.

Uno de los principales rasgos distintivos de esta cultura fue su destacada actividad artística, la cual se caracterizó por la construcción de una arquitectura de gran valor estético, que incluía pirámides, juegos de pelota, observatorios, templos, entre otras edificaciones espléndidas y suntuosas. Asimismo, descollaron las numerosas y bellas esculturas y pinturas de temas principalmente religiosos y políticos. Por último, es relevante también el modelado de una preciosa cerámica a través de la cual los mayas relataron su historia y su interpretación del origen y la evolución del universo.

Asimismo, se trata de una de las culturas antiguas que más se interesó por la ciencia, al poseer amplios conocimientos de las matemáticas y la astronomía. Los mayas introdujeron el número y el símbolo del cero, inventaron el calendario solar de 365 días y el lunar de 260, estudiaron los cuerpos celestes y predijeron los cambios del tiempo. Cabe destacar también que emplearon una escritura jeroglífica y redactaron varios libros, entre los cuales destacan los así denominados “Chilam Balam”, que relatan la historia de la civilización maya.

En cuanto a lo organización política se refiere, los mayas constituían ciudades independientes una con respecto a la otra, regidas por un gobernante que, a su vez, era ayudado por un consejo de ancianos encargado de asesorarlo en asuntos administrativos. La sociedad se caracterizaba por una amplia estratificación, siendo compuesta por distintas clases, entre las que destacaban los nobles, los comerciantes, los artesanos y los campesinos. Los grupos que conformaban la base de la jerarquía social eran obligados a pagar tributos a aquellos que ostentaban las mejores posiciones en la comunidad.

La economía se basaba en la agricultura, cuya principal característica era el uso de las tierras ribereñas y el empleo del sistema “tumba y quema”, el cual consistía en talar los árboles y quemar la vegetación. Otra de las actividades económicas más difundidas era el comercio, caracterizado por el intercambio de un gran número de productos entre la población de la misma ciudad y entre ésta y otras comunidades de Mesoamérica. Por último, con la intensificación de la guerra hacia el siglo VIII d.C., los gobernantes vieron la oportunidad de incrementar sus riquezas a través de los tributos que les entregaban aquellos que resultaban derrotados en los enfrentamientos bélicos.

Por lo que concierne a la religión, al igual que en el caso de los olmecas y los teotihuacanos, ésta se caracterizaba por el politeísmo. Algunas de las deidades más importantes del panteón maya fueron: Ixchel, la diosa de la Luna; Itzamná, el dios supremo; Chaac, el dios del agua; Kukulcán, el dios del viento; Kinich Ahau, el dios del Sol; Ah Puch, el dios de la muerte; y Ek Chuah, el dios de la guerra, los mercaderes y el cacao.

Las ciudades mayas empezaron a ser abandonadas a partir del siglo IX d.C., probablemente como consecuencia de las guerras que estallaron entre los diferentes núcleos urbanos independientes que conformaban esta civilización. Pero, a pesar del declive de estos centros ceremoniales prehispánicos, los mayas han dejado un gran legado para la nación mexicana. Además de las numerosas zonas arqueológicas que nos han heredado y sus significativas aportaciones astronómicas y matemáticas, la cultura maya todavía vive activamente entre la población mexicana, manifestándose a través de tradiciones, costumbres o creencias. De acuerdo a datos del INEGI, en el año 2015 cerca de 850 mil personas hablaban todavía la lengua maya.

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