Mircea Mazilu

La cultura en el período colonial se caracterizó por un fuerte proceso de europeización, no sólo en el ámbito de las artes sino también en el del modo de vida. Los colonizadores trajeron al continente americano tanto técnicas y estilos artísticos europeos, como costumbres y tradiciones originarias de Europa. Sin embargo, muchas veces eso no supuso una erradicación total de las antiguas culturas precolombinas, sino más bien una fusión con éstas, dando origen a la actual cultura mexicana.

En el campo de la arquitectura se levantaron edificios religiosos y civiles utilizando estilos como el gótico, el plateresco, el barroco o el churrigueresco. Fueron construidos conventos, iglesias, catedrales y palacios en prácticamente todas las ciudades coloniales importantes. Algunos ejemplos de ellos son la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el Palacio de Gobierno de Michoacán, la Catedral de Puebla y el Templo de Santa Prisca en Taxco, entre muchos otros. Entre los arquitectos más importantes de esta época destacaron los españoles Claudio de Arciniega y Juan Miguel de Agüero.

La escultura, por su parte, se caracterizó por utilizar estilos como el renacentista, gótico, barroco y churrigueresco para realizar trabajos sobre piedra o madera. De especial importancia fue el uso del estofado, una técnica consistente en cubrir las maderas con una capa de oro. La escultura de este período se basó principalmente en la elaboración de retablos y estatuas de fachadas, destacando el retablo principal y la fachada de la Catedral de México, el Retablo Mayor de Huejotzingo y el retablo de San Bernardino de Siena en Xochimilco.

Las figuras de mayor influencia en la escultura virreinal fueron los peninsulares Jerónimo de Balbás y Manuel Tolsá. El primero fue autor del Retablo de los Reyes de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, una obra de gran interés artístico. Asimismo, este introdujo el estípite, una pilastra en forma de pirámide truncada invertida que tiene la función de soporte. Por otro lado, Manuel Tolsá elaboró la Estatua ecuestre de Carlos IV (“El Caballito”), el Altar Mayor de la Catedral de Puebla y muchas otras obras, tanto escultóricas como arquitectónicas.

En la pintura predominó la producción de retablos y retratos de temas religiosos, los cuales emplearon los estilos renacentista y barroco. Entre los pintores más importantes se encuentran el flamenco Simón Pereyns, autor del retablo de Huejotzingo; el español Baltasar de Echave Orio, conocido por sus pinturas de los retablos de Xochimilco y Tlatelolco; y los novohispanos Cristóbal de Villalpando, cuyas obras más significantes son las cuatro pinturas en la Catedral de México y la decoración de la cúpula del Altar de los Reyes de la Catedral de Puebla; y Miguel Cabrera, cuyo trabajo más destacado fue el Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz.

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