Daniela Perales Bosque

El pasado domingo 20 de junio, se celebró en México el “Día del Padre”. Este día ha sido celebrado históricamente de manera relativa en el país. La celebración fue algo “ignorada”si la comparamos con el Día de la Madre, ya que esta figura ha sido más celebrada más por alguna razón. Empezando por la diferencia de años entre ambas festividades dentro del país; el día de la madre ha sido celebrada desde 1922, mientras que la del padre fue aproximadamente 26 años después, en 1948. Culturalmente la figura materna es muy importante y se puede decir que casi esencial para cualquier especie de la naturaleza. La madre es generadora de vida y culturalmente tuvo una mayor ponderación en la vida de los hijos. En la cultura mexicana es aún muy usual que el padre salga a trabajar y consiga dinero para la manutención de todos en casa. Mientras que la madre muchas veces se ha quedado en casa al cuidado de los hijos. Fomentando la relación más cercana. Aunque este rol de la madre ha ido cambiando poco a poco. A través de los años, esta “ponderación” ha dado un giro más igualitario entre ambos padres o hasta más por el padre, principalmente por 2 factores:

En lo personal me han contado, que antes la figura del padre era diferente. El padre era una persona exigente y lejana para la vida muchos de nuestros antepasados. He sabido de casos donde era difícil llevar una relación con él por esta idea del padre responsable, que salía a trabajar todo el día y volvía muy noche a casa. Se le hablaba de usted (señal de mucho respeto) y la relación era distante. Generando de manera inconsciente, una figura lejana. Los niños eran más cercanos a la madre, con quien convivían más en casa. Ahora puedo percibir otro ambiente muy diferente. En muchos casos el padre sí sigue siendo la fuente del factor económico, sin embargo, la relación entre padre e hijos es más cercana, amigable, cálida. Creo yo, que hay más posibilidades de generar este lazo cercano por esta nueva mentalidad de ser más “amigos” de los hijos; de la que antes existía solamente como figura de respeto y exigencia.

El otro factor que puedo notar es que, a través de la ideología de igualdad de género, presente hoy en día, hay nuevos casos en México, donde es el padre quien ha tomado el rol del cuidado de los hijos y la madre ha salido a trabajar. Esto, ha generado más cercanía con el padre naturalmente con la convivencia, como fue visto en la cultura mexicana mucho tiempo.

El papel de ambos padres en la vida de un hijo resulta complementario. Padre y madre dan y equiparan cosas diversas y útiles en la vida de un niño. Es cierto que la figura materna es muy importante, pero creo fuertemente en el valor del padre. El padre, es una figura, que, al convertirse por primera vez, no sabe muchas cosas de las que la madre probablemente ya sabe y esto es dado por la misma naturaleza. Una mujer carga al bebé, mientras que el padre, sólo le ve crecer en vientre ajeno. Es por esto, que, al padre responsable y presente en la vida de sus hijos, le debemos reconocer su esfuerzo por ligarse a la vida de sus hijos y fomentar su bienestar. Todos los que tenemos padre, creemos que el nuestro es especial y no podemos definir por qué precisamente todos creemos lo mismo… Y es que es tan natural creer en ello, por lo mucho que han representado en nuestras vidas.

Felicidades papá, en un día ordinario.

daniela.perales@hotmail.com