RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Inédito lo que está ocurriendo en la frontera sur de nuestro país y que en tan solo unos días nos ha obligado a repensar cuales son las circunstancias de la migración y de la geopolítica. Y no me refiero a la geopolítica del hambre, no, me refiero a que los centroamericanos se ven obligados por la necesidad o por la violencia o por una mezcla de ambas cosas a buscar el sueño americano, pero tienen el impedimento de que tienen que cruzar otro país enorme, de dos millones de kilómetros cuadrados, para llegar a los E.U., en donde les va a pasar, de uno en uno o de diez en diez lo mismo que les pasó el viernes en Tecún Umán, que es la ciudad de Guatemala que hace frontera con Ciudad Hidalgo, de México.

México tiene, como todos los países del mundo, un control migratorio. Ese control migratorio se basa en asuntos de seguridad interior. Los países tienen fronteras, tienen visas, tienen requisitos de ingreso y la necesidad de otros no puede convertir las leyes en su propio campo de desperdicio y su propio campo de inobservancia, pero tampoco puede cerrar los ojos ante una realidad que está ahí, ya no tocando a la puerta, sino tirando la puerta. El gobierno mexicano ha tenido decenas de ocasiones de ponerle el ejemplo al mundo sobre cómo se atiende la migración. En los tiempos de Luis Echeverría, se les abrió la puerta a muchos guatemaltecos, y hubo campamentos y hubo en algunos momentos asentamientos permanentes hasta de cincuenta mil, cuando fue más grande el éxodo de guatemaltecos. Y creo que todos tenemos un amigo o conocido hondureño, o un salvadoreño; hemos conocido gente que viene de Panamá, etc. México no ha sido un país insensible a ningún exilio. Aquí se ha recibido a los españoles, a los chilenos, a los argentinos. O sea que México ha tenido grandes momentos luminosos de apertura en su diplomacia a los refugiados, exiliados, a los perseguidos, ya fuera de la república española que llegaran a Veracruz en el año de 1939 en los barcos el Sinaia, Ipanema. Mexique y Fiandra. Otros llegaron del cono sur, como Los Montoneros, que llegaron de Argentina; también llegaron los uruguayos, los chilenos y en México todos encontraron cobijo, protección y empleo, muchos se quedaron a vivir aquí e hicieron familia, muchos enriquecieron nuestra cultura y otros simplemente se quedaron a hacer su vida, pues no todos tenían que ser grandes poetas, no todos eran Pedro Garfias, el poeta español, pero eran personas que ayudaron a la vida mexicana.

Lo que ahora estamos viendo es que en ninguno de esos momentos México actuó en contra de la presión del gobierno de los Estados Unidos y hoy la política migratoria mexicana, por desgracia, está orientada a convertirse en la sucursal de la política migratoria de los Estados Unidos, y cuando Trump ve que se ha tapado el dique, o sea la frontera sur de nuestro país, felicita a los mexicanos porque contuvieron la marea de migrantes, la marea que él no quiere que llegue a su frontera y que para ello ya amenazó con poner al Ejército, no a la Guardia Nacional. Aunque son balandronadas, pues ya sabemos que no lo puede hacer, no de un día para otro, pero lo que si puede hacer es decirle a su electorado: “Miren, esto que están viendo, que ya se le están echando encima a las puertas del vecino también nos puede pasar en nuestra frontera, pero mientras yo esté aquí no lo voy a permitir”. Por lo tanto el único ganador de todo esto es Trump, que está imponiendo una visión de endurecimiento migratorio terrible y México ha actuado con un equilibrio y con prudencia, pero también con firmeza, porque ha pedido que Naciones Unidas intervenga, ha dicho que observen que aquí no hay atropellos, pero sí hay atropellos, los migrantes están atropellando la ley de nuestro país, no son criminales, no, pero están actuando indocumentadamente, irregularmente y el gobierno mexicano no les puede echar encima los tanques, primero porque no tenemos y segundo porque no debe y no quiere, pero los debe de contener porque si no los contiene esto se va a convertir en un corredor y los Estados Unidos no se van a contener para imponerle a México lo que el Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, vino a decirle a Peña Nieto el viernes pasado. Es la primera crisis de una caravana migratoria que se maneja desde México con el Secretario de Estado de E.U. presente en territorio mexicano. Y eso lo tenemos que entender quienes vemos cotidianamente a este gobierno y quienes vamos a seguir viendo cotidianamente al próximo gobierno. No es tan sencillo como dar visas de trabajo.