Luis Muñoz Fernández

En la introducción de la indispensable biografía de Hernán Cortés escrita por José Luis Martínez, puede leerse esta cita del poeta y pintor español emigrado a México, José Moreno Villa: “La historia de México está en pie. Aquí no ha muerto nadie, a pesar de los asesinatos y los fusilamientos. Están vivos Cuauhtémoc, Cortés, Maximiliano, don Porfirio, y todos los conquistadores y todos los conquistados. Esto es lo original de México. Todo el pasado suyo es actualidad palpitante. No ha muerto el pasado. No ha pasado lo pasado, se ha parado”.

Federico Navarrete, historiador mexicano que ha escrito obras fundamentales para entender la dolorosa realidad del racismo en nuestro país, acaba de publicar un pequeño libro que se suma a los que han aparecido recientemente con motivo de la conmemoración de los 500 años del arribo de Hernán Cortés a las costas de lo que hoy llamamos México. El espíritu de esta obra coincide con lo expresado por José Moreno Villa.

“¿Quién conquistó México?” (Debate, 2019) no se trata de un libro más, sino de una valiosa aportación que ofrece una visión fresca y una propuesta innovadora para entender el hecho histórico de la Conquista y hacer una relectura que desmonte los estereotipos de la historia oficial para ver con ojos renovados el pasado y cómo se proyecta en la actualidad. Para Federico Navarrete lo ocurrido en 1519 sigue teniendo repercusiones en 2019:

“Desde esta perspectiva podríamos afirmar, entonces, que el autoritarismo que padecemos no persiste debido a que un pueblo vencido y traumado por la Conquista sea incapaz de luchar por sus derechos, algo que, por cierto, ha hecho una y otra vez a lo largo de estos cinco siglos. Persiste porque nuestros gobernantes y nuestra élites parecen incapaces de concebir otra forma de ejercer el poder que no sea la de los conquistadores, marcada por la convicción de su propia superioridad, la prepotencia, el desprecio y el abuso hacia el resto de la población. La desigualdad lacerante que nos aqueja no se debe tampoco a la incapacidad e ignorancia de los vencidos, sino a los continuados abusos y expolios de una élites que sólo pueden concebir el poder como arbitrariedad, la riqueza como botín de guerra y la inteligencia como menosprecio de los demás”.

Sabemos que la Conquista empezó en 1519. ¿Podemos asegurar que terminó en 1521?

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