No podemos cerrar el tema de Mesoamérica sin hablar de la civilización maya, una de las más importantes del continente americano y del mundo antiguo. Se trata de una cultura que dejó un enorme legado para la historia y las generaciones posteriores, siendo su resplandor todavía palpable para aquellos que visitan las tierras que vieron su desarrollo.
La civilización maya se extendió por gran parte de la actual Centroamérica, desde el norte de Honduras y El Salvador hasta el sur de México. No se conoce con exactitud cuál es su origen, sin embargo, sí se sabe que surgió antes del 2000 a.C. y alcanzó su máximo apogeo durante el período clásico, entre el 200 d.C. y el 950 d.C.
Los mayas nunca formaron un imperio, sino que desarrollaron ciudades-estado administradas de forma independiente, pero que tenían estrechos lazos entre sí. Algunas de las más importantes fueron Tikal y Piedras Negras, en Guatemala; Caracol, en Belice; Copán, en Honduras; Chichén Itzá, Palenque y Cobá, en México; etc.
Al igual que los otros pueblos mesoamericanos, los mayas cultivaban el maíz, la calabaza, el frijol, el chile y la yuca, entre otros. Su agricultura se caracterizaba por la técnica de la milpa y el sistema de roza-tumba-quema, además de contar con un avanzado método de irrigación.
La economía de los mayas consistía también en la producción artesanal y el comercio. La actividad artesanal se basaba en productos como la cerámica, las joyas, los metales, los tejidos, etc. Por su parte, el comercio, que se llevaba a cabo principalmente por tierra, los ríos y la costa, consistía en el intercambio de productos como ropa, sal, cacao, obsidiana, jade, piedras preciosas, etc.
En cuanto a la sociedad, ésta estaba integrada por nobles (altos funcionarios, guerreros, etc.), sacerdotes, comerciantes, agricultores, artesanos y esclavos. Cada ciudad-estado era gobernada por un rey, denominado k’uhul ajaw, o “rey divino”, que normalmente heredaba el poder a su hijo mayor.
Los mayas desarrollaron complejos centros urbanos que incluían pirámides, templos, juegos de pelota, etc. Su suntuosa arquitectura era complementada por pinturas en piedra, madera o arcilla, así como esculturas que consistían principalmente en grandes bloques de piedra y estelas.
Asimismo, cabe recordar que los mayas fueron grandes científicos, sobre todo en el campo de la astronomía y las matemáticas. Contaban con tres calendarios para registrar el tiempo, predecían los movimientos de ciertos cuerpos celestes y fueron los primeros en elaborar un telescopio. De la misma forma, crearon el concepto del cero y elaboraron un sistema propio para multiplicar, dividir, sumar y restar.
De igual forma hay que destacar que contaban con una escritura jeroglífica que combinaba ideogramas, fonogramas y pictogramas. Además, desarrollaron su propia literatura, destacando el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas.
Al igual que los otros pueblos mesoamericanos, los mayas llevaban a cabo sacrificios humanos y practicaban una religión politeísta, adorando principalmente deidades relacionadas con la naturaleza. Algunos de los principales dioses eran Hunab Ku, el padre de todos los dioses; Chaac, dios de la lluvia; Kukulkán, divinidad relacionada con el agua y el viento; Itzamná, dios del cielo; Ixchel, diosa de la Luna, etc.
Las ciudades mayas empezaron a caer hacia los siglos IX y X de nuestra era, probablemente por causas relacionadas con cambios climáticos, lo que habría provocado una larga sequía y, consecuentemente, un desplazamiento de personas hacia tierras más fértiles.