Luis Muñoz Fernández

El pasado 8 de marzo de 2022 se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, así que me parece apropiado resaltar el papel de las mujeres en la ciencia a través de la biografía de una científica extraordinaria a la par que discreta. Se trata de Dorothy Crowfoot Hodgkin, o Dorothy Hodgkin, como se la conoce habitualmente, que nació en 1910 en El Cairo, donde su padre trabajaba como funcionario del Imperio Británico en el Departamento de Educación de Egipto. Dorothy Hodgkin falleció en 1994 en Ilmington, Gran Bretaña.

Decíamos que fue una científica brillante y discreta. Tan brillante que ganó el Premio Nobel de Química en 1964 por esclarecer la estructura de algunas moléculas de gran importancia humana. Y tan discreta que cuando fue premiada, el periódico inglés Daily Mail lo anuncio con estas palabras: “Ama de casa en Oxford gana el Premio Nobel”.

Su discreción asombró a Georgina Ferry, su principal biógrafa, quien, hasta el momento de aceptar escribir su biografía que se publicó en 1998, no entendía cómo nadie antes se había ocupado de relatar la vida de una científica tan destacada.

De El Cairo, se trasladó con su familia a Sudán, donde permaneció seis años que le hicieron desarrollar una especial sensibilidad hacia las desigualdades sociales. Al estallar la Primera Guerra Mundial, fue enviada con sus hermanas a Inglaterra bajo el cuidado de sus abuelos. En aquel conflicto bélico perdió a cuatro tíos maternos, lo que la convirtió en una decidida pacifista. En 1964, fue la presidenta de la Conferencia Pugwash, iniciativa que reúne a científicos y humanistas en torno a las responsabilidades sociales de la ciencia y los grandes problemas de la humanidad.

Hizo sus estudios y desarrolló su carrera científica en el Somerville College de la Universidad de Oxford. Se graduó en química con las más altas calificaciones. En 1946 fue nombrada miembro de la Royal Society, una de las organizaciones científicas más prestigiosas del mundo. Esta institución la premió con la Medalla Real (1956) y la Medalla Copley (1976). La Corona Británica le otorgó la Orden del Mérito. Sólo una mujer la había obtenido antes: Florence Nightingale, la fundadora de la enfermería moderna.

Dedicó su vida a esclarecer la estructura de la insulina, la vitamina B12 y la penicilina. Utilizó una técnica llamada cristalografía de rayos X que aprendió a dominar con su mentor científico y político en la Universidad de Cambridge, John Desmond Bernal.

Gracias a los descubrimientos de Dorothy Hodgkin, se pudo producir la penicilina a gran escala, se cuenta con la insulina para el tratamiento de los diabéticos y tenemos una cura para la anemia perniciosa, enfermedad que se debe a la falta de vitamina B12.

Pese a que padeció artritis reumatoide desde los 24 años y llegó a sufrir serias malformaciones de sus manos y pies (basta ver sus retratos en la National Portrait Gallery de Londres), nunca dejó de investigar y fue capaz simultáneamente de criar a sus tres hijos y organizar su hogar como lo haría una mujer que exclusivamente se dedicara a las labores domésticas.

 

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