Luis Muñoz Fernández

El pasado 27 de diciembre de 2020 el periódico “El País” publicó lo que a mi juicio es un extraordinario artículo titulado “El año de la ciencia”, que analiza y resume el trascendental papel que está jugando la investigación científica frente a la pandemia de COVID-19. También contiene reflexiones sobre la percepción que la sociedad española tiene sobre la ciencia y el trabajo de los científicos.

En el artículo se contrasta la rápida y eficaz respuesta de la comunidad científica mundial, que en un tiempo récord ha desarrollado numerosas pruebas diagnósticas para detectar el coronavirus, ha probado diversos medicamentos y ha creado varias vacunas para combatir la pandemia, con la actitud de los ciudadanos, la mayoría poco sensibles, muchos francamente indiferentes y algunos incluso desconfiados y hostiles hacia este esfuerzo de la ciencia que se puede calificar de nunca antes visto.

Aunque varias encuestas demuestran que buena parte de la sociedad española confía en los científicos, también es cierto que la mayoría de los ciudadanos no sabe en qué consiste y cómo funciona la ciencia. La causa de esta ignorancia no sólo radica en una educación básica deficiente en este tema. El físico Agustín Fernández Mallo señala que “la desconexión entre los científicos y los ciudadanos siempre ha existido”, y agrega,“quizás ahí también tenemos parte de culpa el sistema social científico, que históricamente ha alentado la idea de que la ciencia es igual a la verdad. Y la ciencia es solo un método para acercarnos a esa verdad; eso sí, es el mejor que tenemos”.Una dificultad adicional es que los tiempos y métodos complejos de la ciencia chocan con una sociedad actual que exige resultados inmediatos.

El microbiólogo Ignacio López-Goñi, citado por el artículo, nos dice: “Hoy se mira a los científicos como hace siglos se hacía con los profetas, sacerdotes, adivinos o chamanes: se les piden soluciones, respuestas a los problemas y predicciones de futuro. Para algunos, la ciencia es el nuevo Dios del siglo XXI. Pero la ciencia no tiene todas las repuestas y todavía hay muchas preguntas sin responder… Por eso se ha dicho que esta pandemia ha bajado a la ciencia de su pedestal e incluso que la ciencia ha fallado. En realidad, esta pandemia ha sacado a la luz pública cómo funciona la ciencia”.

Es importante que lo entendamos para no caer en manos de los charlatanes.