Por: Itzel Vargas Rodríguez

Aún no se cumple un mes de la llegada del polémico Trump al gobierno de los Estados Unidos y ya una buena cantidad de asuntos públicos y sociales han impactado tanto en el gobierno que está administrando, la forma en cómo está siendo percibido y sin duda, su vida personal.
Estos días se tornó viral el encuentro que tuvieron Trump y el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, principalmente porque ambos manejan un discurso muy antagónico. Por ello, su reunión era por demás esperada y fue incluso, analizada a detalle.
Un ejemplo de ello es, que Trump, siendo el personaje tan despreciable en el que se ha convertido, ha sido analizado de pies a cabeza por expertos del lenguaje corporal, y han encontrado una peculiaridad en él: la forma en como saluda a la gente de poder, justo en momentos clave como encuentros o poses para la foto.
Y resulta que Trump tiene la singularidad de “jalar” a la persona que saluda hacia su dirección de una forma un tanto brusca, dejando sin capacidad de reacción a sus semejantes, lo que propicia lecturas de lenguaje corporal un tanto incómodas.
Sin lugar a dudas este acto ha sido calificado por muchos como un acto de agresividad y autoritarismo. Pero en el caso del Ministro Canadiense, famoso por impulsar políticas progresistas como la inclusión de personas de distintas nacionalidades a su Gabinete, haciéndolo incluyente o recibir a decenas de miles de refugiados de medio oriente, y que le han hecho acreedor a muchos fans alrededor del mundo, pasó que tuvimos un gracioso encuentro entre líderes de E.U. y Canadá que sin lugar a dudas recordaremos en la posteridad.
Si usted mira los videos de dicho encuentro, tal vez no encuentre grandes simbologías salvo el potente discurso de Trudeau, de que seguirá manteniendo su política proteccionista hacia otras nacionalidades sin dar consejos a otros países (E.U.) sobre sus políticas migratorias.
Pero hubo dos momentos que se tornaron gloriosos para la percepción pública que desarrolla ya buena parte de su vida en las redes sociales, que odia a Trump y que esperaba una justa paliza de Trudeau a Trump…. Esos instantes fueron, justo cuando se saludaron de las manos.
Y por banal que pudieran parecer estos asuntos, ese momento de segundos fue clave, para que Trump perdiera un poco de esa percepción de “todopoderoso” que tiene y que una gran mayoría odia.
Resultó que Trudeau, resistió el jaloneo del saludo de Trump cuando fue recibido en la Casa Blanca, y cuando se tomó la fotografía oficial y eso, por mínimo, fue percibido como un “ya hay alguien a quien Trump debe respetar”.
Si bien este es un tema propio de protocolo, cierto es que los saludos provenientes en reuniones de alto nivel como ésta, tienen también sus formas y modos.
Se dice que los apretones deben ser ligeramente más fuertes que los saludos comunes, pero que hacerlo con mucha fuerza es mal recibido. De igual forma un saludo sin fuerza es percibido como carente de seguridad.
Además de ello, la posición de quien coloca la mano arriba o abajo en un apretón, deja ver quién tiene el poder y quién no, y en estos casos, lo ideal es que se logre realizar un saludo con las manos lo más equilibrado posible, para lograr entablar un ambiente empático.
De este detalle podemos reafirmar que todo comunica, y en esferas públicas, los detalles siempre son cruciales. Forma es fondo, como se dice coloquialmente.