Víctor Hugo Granados Zapata

La investigación es vital para el progreso de cualquier país, de ésta surgen avances en los sectores de ciencia y tecnología, así como también desde el área de ciencias sociales se impulsan propuestas para un mejor funcionamiento del Gobierno, estrategias para mejorar los programas sociales, intervenciones de política pública, y lo más importante, la crítica constante a las decisiones tomadas desde el poder. Sin embargo, lo anterior puede sostenerse gracias a las instituciones de investigación públicas y al Sistema Nacional de Investigadores. ¿De dónde surge el SNI? ¿Cuál es el objetivo principal de este sector? ¿Por qué suele ser atacado con frecuencia?

El personaje clave en este suceso histórico fue Jesús Reyes Heroles, quien era secretario de Educación Pública durante el sexenio de Miguel de la Madrid. Al igual que algunos de sus antecesores, Reyes Heroles era un político muy importante, ocupó otros cargos públicos de gran importancia, entre ellos ser secretario de Gobernación y director del IMSS en administraciones anteriores; así como también era un académico reconocido en todo el país, sobre todo por su obra “El Liberalismo”, donde expone en tres tomos una de las teorías más importantes sobre la ideología de la administración pública en México. Su carácter y rigidez lo llevaron a impulsar la creación del SNI, en 1984, como una institución descentralizada de la SEP con el objetivo de generar una serie de incentivos para fomentar la investigación en el país, generar espacios de inserción académica de primera calidad y, sobre todo, evitar la “fuga de cerebros” en toda la República.

Hasta la fecha, el SNI les ha permitido a miles de investigadoras e investigadores desarrollar sus temas en el país, así como también la oportunidad de integrar a la academia de nuestro país y promover mejoras en todos los sectores. Al mismo tiempo, se crearon diferentes herramientas para apoyar la investigación en el país, como fue el caso de los fideicomisos de ciencia y tecnología, los cuales permitían a las y los académicos hacer críticas al gobierno con autonomía, evitando una línea prestablecida de investigación a favor de alguna agenda de Gobierno (aunque dichos fideicomisos fueron extinguidos el año pasado). Se lograron consolidar nuevos puentes entre la investigación y la sociedad, sin embargo, también se generó un rechazo constante a quienes integran los cuerpos académicos, lo cual gira actualmente en torno a la nueva dirección del Conacyt.

Actualmente hemos tenido múltiples recortes al sector de investigación, desde la reducción de cátedras Conacyt, pasando también por las becas de manutención y estancias de investigación en otros países, hasta el ataque público por parte del presidente en sus conferencias “mañaneras”, con la excusa de que la academia es un sector privilegiado a costa de recursos públicos, ¿realmente es cierto? Hay que recordar que la creación del SNI y del Conacyt ha impulsado a muchas personas, de diferentes sectores de la población, para que lograran construir sus carreras académicas de talla internacional, promoviendo incluso la participación de organismos internacionales para desarrollar investigaciones en el país, por ejemplo, Unicef actualmente está realizando investigaciones de la mano de los centros de investigación como el CIDE para medir el impacto de la política educativa en la primera infancia, arrojando resultados que son cruciales para tomar mejores decisiones y apoyar, de forma más eficiente y con evidencia, a quienes más lo necesitan. Lo anterior no podría darse sin la ayuda de estas instituciones.

La autocrítica por parte de este sector es crucial, estoy totalmente de acuerdo con que se deben redefinir los puentes entre los resultados de las investigaciones y la sociedad (de sus impuestos sale gran parte de estos estudios), pero estamos viviendo un ataque frontal a este sector. La actual administración del Conacyt, encabezada por María Elena Álvarez-Buylla, ha sido condescendiente ante los recortes en ciencia y tecnología, obstaculizando el trabajo que miles de investigadoras e investigadores han estado realizando durante años y todo por continuar la agenda oficialista del actual partido en el poder. Un ejemplo de lo anterior son los nuevos requisitos que se han impuesto para las siguientes evaluaciones de las y los investigadores, donde tendrán que pertenecer forzosamente a instituciones de investigación pública y, además, estar buscando su inserción en otras instituciones (a pesar de ya estar trabajando, requieren seguir buscando trabajo para lograr tener una buena evaluación). Aquí la lección es: con mucho trabajo, perseverancia y disciplina se puede lograr el progreso, pero sin estos tres, todo puede caerse en muy poco tiempo, ojalá no sea muy tarde para enderezar al sistema de investigación en México.