Víctor Hugo Granados Zapata

Uno de los emblemas más importantes de la educación pública en México son los libros de texto gratuitos. Todas las niñas, niños y adolescentes estudiantes reciben al inicio de cada ciclo escolar su paquete de libros para iniciar o continuar con su formación académica, lo cual ha sido una herramienta fundamental de apoyo para todas y todos. Sin embargo, pocas personas recuerdan el origen de este programa que lleva más de 60 años apoyando a las y los estudiantes de todo el país, y se tiene aún más en el olvido el conflicto político que representó. ¿Quién impulsó este programa? ¿Por qué hubo oposición a ello? ¿Cómo se logró darle continuidad?

En el segundo periodo de Jaime Torres Bodet como secretario de educación pública, de 1958 a 1964 durante el sexenio de Adolfo López Mateos, una de las mayores preocupaciones era lograr expandir el sistema educativo en todo el país, así como también homologar los contenidos impartidos en cada entidad de la República. Lo anterior no era un tema sencillo, puesto que cada persona debía comprarse sus libros para poder avanzar en sus estudios, lo cual significaba un gasto que muchas personas no podían afrontar. Esto convenció a Torres Bodet de tomar la polémica decisión de proponer la distribución de libros de texto gratuitos por parte de la SEP, sin cobrar un solo centavo por ellos. Pero, no contaba el entonces secretario que esta decisión tendría una fuerte oposición, conformada por la Unión Nacional de Padres de Familia (integrada principalmente por miembros de la Iglesia) y el PAN, quienes buscarían obstruir el paso de dicho programa, bajo la idea de que se trataba de un intento nacionalista de “ideologizar” a las futuras generaciones con un discurso oficialista.

Este conflicto lo detalla con precisión Fernando Zertuche Muñoz, en su libro Jaime Torres Bodet: Realidad y destino, donde menciona cómo la oposición anti libros de texto realizó múltiples manifestaciones en contra, señalando que esta política educativa era un atentado contra la libertad de pensamiento y, con ello, se buscaba imponer la intolerancia antidemocrática del régimen. No hay que olvidar que durante estos años el presidente concentraba muchas facultades “meta-constitucionales”, entre estas estaba el control político total de los dos poderes y, a través de la Secretaría de Gobernación, el control de las entidades federativas. Lo anterior, aunado a las ideas de la derecha, constituía un golpe máximo en contra de un posible cambio de régimen en el futuro. En pocas palabras, controlando la educación pública a través de los libros de texto también se controlaba la verdad histórica, pero ¿ésta era realmente la meta de Torres Bodet?

No hay que olvidar que fue él quien, a través de la Campaña Nacional Contra el Analfabetismo impulsó un sistema parecido con la cartilla de alfabetización, sin ningún tinte ideológico más que el de la justicia social. Incluso, se crea a la Comisión Nacional de Libros de Textos Gratuitos en 1959, la cual fue integrada por editores muy importantes de diferentes periódicos nacionales como Excelsior, El Universal, Novedades, El Sol de México y La Prensa, con el propósito de crear un libro de texto de calidad, diseñado para promover la enseñanza básica en todo el país, de forma gratuita y progresiva. El reto no era menor, puesto que requerían impartirle libros de texto a casi 5 millones de estudiantes en todo el país, lo cual representaba un reto enorme para el Gobierno en aquel entonces. Sin embargo, desde 1960 hasta la fecha (más de 60 años después) han distribuido millones de libros de texto en todo el país con un éxito rotundo, por lo que a la fecha es una tarea básica y fundamental de la SEP. La principal motivación de Torres Bodet, con base en el libro de Fernando Zertuche, era promover la garantía del derecho a la educación que desde la Constitución de 1917 ya se establecía en su Artículo 3°, no la imposición de un régimen ideológico o la promoción de una ideología antidemocrática, al contrario, construyó una sociedad más educada y democrática (si no, en la actualidad no hubiésemos tenido tres partidos diferentes en el Ejecutivo).

Este programa ha ayudado a millones de estudiantes, de diferentes generaciones, en todo el país, promoviendo la garantía del derecho a la educación. La convicción personal y la voluntad política de mejorar el acceso a la educación en México impulsaron a Torres Bodet, lo cual podemos constatar en una de sus últimas cartas escritas antes de morir, la cual envío a Alicia Aldaya el 18 de julio de 1972 (extraída también del libro de Fernando Zertuche):

Aunque han pasado los años, los libros gratuitos siguen distribuyéndose. No me hago, a este respecto, ilusión alguna. Lo sé muy bien: quienes reciben esos volúmenes ignoran hasta el nombre del funcionario que concibió la idea de que el Gobierno se los donase. No obstante, cuando -al pasar por alguna calle de la ciudad de México- encuentro a un niño con sus libros de texto bajo el brazo, siento que algo mío va caminando con él.