Mircea Mazilu

Este mes se cumplen 106 años de la batalla de Celaya, llevada a cabo entre los ejércitos constitucionalista y convencionista dentro del contexto de la Revolución Mexicana. Entre el 6 y el 15 de abril de 1915, estas dos fuerzas armadas lideradas por Álvaro Obregón y Francisco Villa, respectivamente, se encontraron en las inmediaciones de esta localidad guanajuatense para decidir, en parte, el destino de México, quizás, para el resto del siglo XX y lo que va del XXI. Después de este combate ganado por las tropas de Obregón, Venustiano Carranza afianzó su poderío en el gobierno del país, lo que le permitió promulgar en 1917 la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la misma que rige la nación hasta la actualidad. En el artículo de hoy repasamos la historia de esta gran contienda que, además, supuso el inicio del fin de la influencia que tuvo en la revolución de 1910-1917 el destacado Pancho Villa.

Después de la caída de Victoriano Huerta en julio de 1914, Venustiano Carranza se convirtió en el Encargado del Poder Ejecutivo del país. No obstante, este último se ganaría mucha desconfianza por parte de algunos líderes revolucionarios, como fue el caso de Villa y Zapata, lo que a su vez desataría una rivalidad política entre éstos y el mismo Carranza, una rivalidad que se acentuaría a partir de la Convención de Aguascalientes, celebrada entre octubre y noviembre de 1914 en la capital de este estado.

La enemistad entre estos dos bandos pronto se trasladaría al campo de batalla, donde en marzo de 1915 el ejército constitucionalista de Carranza y el convencionista de Villa se enfrentarían por primera vez en la Estación Peón. En aquella ocasión resultaron vencedoras las tropas del primero, al mando de las cuales se encontraba el general Eugenio Martínez. No obstante, el conflicto sólo acababa de empezar, ya que un mes más tarde los dos bandos se darían cita en las inmediaciones de Celaya, Guanajuato.

En Celaya, los de Villa se enfrentaron a las fuerzas del general constitucionalista Álvaro Obregón entre el 6 y el 15 de abril de 1915. El primero contaba con cerca de 22.000 soldados, mientras que el segundo tenía a su disposición tan solo 11.000, una gran diferencia numérica, pero que no condicionaría el resultado final de la batalla.

La batalla de Celaya se llevó a cabo en dos etapas, correspondiendo la primera a las hostilidades del 6 y el 7 de abril, y la segunda a los días 13 y 15 del mismo mes. Después de la derrota sufrida en la primera fase, la División del Norte se retiró a la ciudad de Salamanca, en donde pretendía reagruparse para regresar pocos días después a Celaya y volver a atacar al enemigo.

En ambas ocasiones, la estrategia de Villa se basó en atacar al adversario, mientras que Obregón optó por la defensiva para, de esta forma, conseguir el agotamiento de su rival y poder contraatacar. El plan de este último funcionó y finalmente el 15 de abril logró que el Centauro del Norte y sus hombres se retiraran del campo de batalla, consiguiendo de esta forma la victoria.

Como consecuencia de la contienda, cerca de 550 soldados constitucionalistas resultaron muertos y otros 350 heridos. Por otro lado, aproximadamente 1800 hombres convencionistas perdieron la vida, 3000 fueron heridos y unos 500 acabaron siendo prisioneros.

Después de la Batalla de Celaya, las dos facciones volvieron a enfrentarse en varias ocasiones más, destacando las batallas de San Juan de los Lagos, Santa Ana del Conde y Aguascalientes. Sin embargo, todas ellas fueron ganadas nuevamente por los constitucionalistas, lo que provocó la derrota definitiva de Villa y su retirada hacia el norte del país, en donde en 1923 sería asesinado en Hidalgo del Parral, Chihuahua. Por otro lado, Carranza logró consolidar su fuerza, convirtiéndose más tarde en el presidente del país (1917-1920).

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