Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores continuamos con el tema iniciado la semana pasada con relación al rol que deben desempeñar las autoridades estatales de agua, serán enunciativas y además mínimas, por las obvias peculiaridades de cada entidad federativa, las necesidades y retos igual, pero el común denominador lo expondré en esta serie de entregas. No es un capricho personal, sino los escenarios hídricos así lo demandan, más aún cuando se mezclan factores como los que emanan de la actuación de la administración federal desde el titular del ejecutivo hasta la autoridad responsable del sector agua en el país. Pasemos entonces a los aspectos que deben ser considerados en toda autoridad del agua a nivel estatal.

Partiendo de su ámbito de competencia y dado que se trata de una autoridad estatal les corresponde el planear, gestionar, regular, validar, supervisar, construir y coordinar los servicios de agua potable, alcantarillado, saneamiento y reutilización que si bien corresponden a la función municipal la regulación debe ser estatal, pero además la entidad federativa ha desempeñado y puede actuar en ese ámbito previo a la celebración de convenios que ya aludí la semana pasada. Es importante el acompañamiento y de ser el caso prestar el servicio por si o a través de los organismos de los sistemas de agua potable, alcantarillado y saneamiento de la entidad, de los cuales será el organismo rector y operador en materia hídrica.

También a una autoridad estatal le corresponde realizar la gestión, así como programar, proyectar contratar y supervisar, las obras hidráulicas de competencia estatal, requeridas para aprovechar de forma sustentable el agua en las actividades urbanas y suburbanas, agrícolas, ganaderas y forestales, coordinando dichas acciones con las dependencias estatales competentes.

Es ineludible que el Estado a través de su autoridad estatal del agua debe asesorar a los municipios conjuntamente con obras públicas en la realización de obra e infraestructura hidráulica, así como en el control de las descargas de aguas residuales a los sistemas de drenaje o alcantarillado urbano o municipal, incluyendo el rural de los centros de población.

Las funciones y atribuciones de una autoridad estatal también implican realizar la gestión, el programar, proyectar, concretar, ejecutar, supervisar y vigilar las obras para apoyar las actividades agrícolas, ganaderas y forestales o para aprovechar de forma sustentable los recursos hidrológicos y naturales renovables integrados a las ramas del sector rural, dentro del ámbito de competencia del Estado. Operando en lo procedente, conjuntamente con la federación, las secretarías y dependencias estatales que inciden en el sector agua, los planes y programas específicos para el abastecimiento y tratamiento de aguas, así como de servicios de drenaje y alcantarillado en lo correspondiente a su proyección, ejecución o adjudicación, control y vigilancia. Es preciso unificar la administración del agua en una entidad, independientemente de que sea para uso público urbano o agrícola, cierto que las secretarías de medio ambiente, las procuradurías y las secretarías de desarrollo rural tienen su propia competencia, pero la autoridad rectora de agua debe estar en el ámbito estatal. De lo contrario, se continuará con destellos de anarquía.

Uno de los rubros más frágiles en el sector hídrico tanto agua potable como hidroagrícola viene a ser el apartado del financiamiento de ahí la importancia de ser un promotor vinculado a la construcción, instalación, conservación mantenimiento y mejoramiento de la infraestructura hidráulica. A su vez tomado de la mano debe ir la gestión, coordinación, el formular y operar programas estatales de obras de abastecimiento de agua potable, servicio de drenaje y alcantarillado, captación, tratamiento y uso eficiente de aguas pluviales, así como aquellas relacionadas con el desarrollo y equipamiento urbano que no constituyan competencia con otras autoridades. Ejerciendo las atribuciones que la legislación federal en materia hidráulica establece para los estados, así como las atribuciones descentralizadas por la federación para los estados mediante la celebración de convenios, este punto es el más relevante, con la finalidad de asumir el rol que ya la semana pasada les mencioné, ante el desmantelamiento de la propia CONAGUA, eso implica fortalecer y dinamizar (no el robustecer para no generar un adefesio burocrático, pero sí ampliar) a las autoridades estatales de agua.

Parte de esa visión por fortalecer a las entidades federativas en la administración y gestión implica el formular planes y programas para la captación, tratamiento y uso eficiente de aguas pluviales para fines agrícolas, en colaboración con las secretarías y dependencias estatales del ramo. Coadyuvando en la aplicación de normatividad en la promoción, apoyo, prevención, vigilancia, control y disminución de la contaminación de las aguas. Así como en la aplicación de la normatividad para el manejo y disposición final de biosólidos, de residuos industriales y para la construcción de sistemas de tratamiento de aguas residuales.

Lo expuesto no implica el romper con la federación o asumir una postura soberbia, pero sí el reconocer los retos y realidades, la colaboración y cordialidad es fundamental, pero no sólo se debe mirar hacia la federación si no el rol a desempeñar con los municipios quienes son los olvidados a la merced del desconocimiento, improvisación, feudos e ignorancia, supeditados al desconocimiento del sector agua potable. De ahí la ponderación en formular conjuntamente con la federación los planes y programas específicos tanto para el abastecimiento, como el tratamiento de aguas y servicios de drenaje y alcantarillado, así como la captación, tratamiento y uso eficiente de aguas pluviales. Continuaré la próxima semana, no sin antes recordarles que estas deben ser acciones tendientes para en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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