Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, en colaboraciones anteriores les he compartido la visión correspondiente hacia la construcción de una política hídrica en Aguascalientes, así como el rol que debe desempeñar una autoridad del agua a nivel estatal, sea instituto, comisión o secretaría, también hace tres años fui enfático en que no debería desaparecer el Inagua, además de que la figura a nivel estatal debía ser un organismo público descentralizado, di las razones y sigo no sólo convencido en ello, sino la situación real nos da la razón y los hechos, independientemente de a quién se sectorice, es un hecho la relevancia de contar con una autoridad estatal fuerte y sólida que permita desplegar no sólo la obra hidráulica, sino la implementación de una política hídrica con sus diversos e indispensables componentes, lo cual será la única manera de sobreponerse al estrés hídrico que padece nuestra región. Pasemos entonces, a una descripción, trataré de no repetir en todo lo expuesto pero sí en delinear las actividades que debe realizar una autoridad local del agua.

Antes de continuar considero oportuno clarificar que una autoridad sólo puede realizar aquello que la Ley le permite, partiendo de la pirámide de la norma jurídica, en donde la constitución es la norma jurídica fundamental, por lo tanto, los artículos que conforman el régimen jurídico del agua son: 27 párrafo quinto, se establece cuáles son las aguas nacionales, el cuarto, determina el derecho humano al agua y el artículo 115 fracción III inciso a) Deposita en los municipios las funciones que corresponde al uso público urbano, agua potable, alcantarillado, saneamiento y disposición de aguas residuales y residuos sólidos.

También con anterioridad les comenté que no todas las aguas son nacionales, a la Conagua sólo le corresponde el agua que el propio artículo 27 enumera, no lo que enlista la Ley de Aguas Nacionales que es jerárquicamente inferior, existen las aguas que consideran de jurisdicción estatal, (poco comprendidas), y son aquellas no mencionadas en la propia Carta Magna, podríamos decir que las únicas aguas comprendidas en nuestro marco constitucional son las nacionales y las de la función municipal, es decir, las funciones que establece el Artículo 115, aunque no son aguas municipales, pero existen derechos en ciertas partes del proceso sobre ellas. Pero las entidades federativas parecen estar en el limbo, sin embargo no es así, aquellas facultades que no estén expresamente señaladas para el Gobierno Federal, serán consideradas de competencia de los estados.

Otro aspecto que debe atenderse con la finalidad de asumir  funciones y un rol determinante es la descentralización de la federación a las entidades federativas y que pueden concretizarse a través de convenios entre la federación y el estado, figura determinada en el Artículo 116 constitucional, destaco este aspecto porque detrás de toda la confusión de la que forma parte responsable el Gobierno Federal, está el diluir a la Conagua, lo cual en cierta manera no estaría mal siempre y cuando se consolide como una autoridad rectora, responsable de la política hídrica nacional, eso debería ser, pero no se le ve claridad porque la cabeza del ejecutivo tampoco la tiene, y el fortalecimiento debe ser en los estados y municipios. Por otro lado, el personal capacitado que ha salido de la Conagua debería incorporarse a las secretarías, comisiones o institutos, así como a los organismos operadores, claro también el presupuesto. Eso debería ser más que la insensatez de enviarla a Veracruz. Ante ese escenario es importante crear el esquema legal, administrativo y operativo que permita asumir un rol protagónico aprovechando la descentralización.

Ahora bien, ya visto de una manera general y elemental, el régimen jurídico del agua y los escenarios “a vuelo de pájaro”, pasaría a exponerles que una autoridad del agua a nivel local, debe ser eso precisamente, así con mayúsculas “AUTORIDAD”, y sus funciones deben ser diversas tendiendo a garantizar la sustentabilidad y sostenibilidad en los diversos componentes. En primer lugar debe ser la piedra angular de una arquitectura institucional del agua, diseñar la política hídrica y cada uno de sus elementos, partiendo de un marco normativo; en segundo construir un marco regulatorio, con miras a garantizar la mejora de los servicios de agua en cada municipio y que estos no queden en el abandono por falta de conocimiento, ya que suelen quedar a la deriva con personal de poca o nula experiencia en el sector, sujetos al capricho del alcalde en turno, se debe evitar que sigan utilizando los ingresos de un organismo operador como “caja chica” de campañas políticas o para solventar gastos de otras áreas, y descuidando la inversión y mejora del servicio al usuario y cuidado del agua; en tercer lugar, construir la infraestructura hidráulica necesaria y con visión de futuro, es la que más inversión demanda y debe ser enfocada en el uso agrícola, industrial y público urbano, agua potable, alcantarillado y saneamiento, y toda aquella destinada al mejor aprovechamiento.

En cuarto lugar, están los esquemas de gobernanza que tomen decisiones y sean corresponsables, desde los consejos directivos de un organismo operador, hasta una participación dinámica y determinante en los consejos de cuenca, sí, ahí donde se toman las decisiones a nivel regional en distribución de agua, rubro en el que Aguascalientes ha sido contemplativo, una autoridad estatal debe delinear y ubicar cuál será el rol a desempeñar en el Consejo y quiénes lo representan, pero antes se trata de construir consejos locales que vayan fortaleciendo la participación y capacitando a los usuarios y actores que nos representarán, este rubro ha sido dominado por Guanajuato, Michoacán y Jalisco, ante la impericia y nula capacidad de Aguascalientes y sus autoridades. En quinto, tenemos la importancia de la propia hidráulica, planeación, finanzas e información y administración del agua, consolidando la definición del uso agrícola y el rol medioambiental. La próxima semana continuaré detallando cada uno de esos aspectos, porque no debe ser visto tan sólo como algo local, sino nuestro protagonismo debe ser regional y nacional, perfilar nuestro rol como ejemplo a seguir, vale la pena construir un modelo de éxito a nivel nacional, ya lo abordaremos, recuerden que estas deben ser acciones tendientes a que en México y Aguascalientes, el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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