Carlos Reyes Sahagún / Cronista del Municipio de Aguascalientes

Mil años hace, que el Sol pasa,

reconociendo en cada casa,

al hijo que acaba de nacer…

Mil años hace, que el Sol pasa,

pariendo esa curiosa raza,

que con su llanto hace un panal.

Joan Manuel Serrat, Por las paredes.

Van estas líneas en honor de Carlos III, el nuevo Hijo del Sol,

cuyos ojos se abrieron a la luz de las estrellas en las inmediaciones del solsticio de verano, el jueves 22 de junio.

Me escribe don Víctor Gabriel Morfín Aguilar, que lunes a lunes me honra con su lectura, para preguntarme cómo está eso de que el maestro Alejandro Topete del Valle es actualmente cronista de Calvillo, según se infiere de lo publicado en esta columna hace ocho días. La frase que originó el equívoco fue la siguiente: “El historiador Jesús Santos Esparza, que preside la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Aguascalientes A.C. Maestro Alejandro Topete del Valle (ACMEAATV), y es cronista de Calvillo”.

Por desgracia el profesor Topete falleció el 25 de marzo de 1999, y en todo caso debí escribir que el historiador Jesús Santos Esparza es cronista de Calvillo, y actualmente encabeza la ACMEAATV. Cuando los cronistas municipales de la Suave Matria decidieron agruparse y formar esta corporación, determinaron homenajear a quien fuera Cronista de la Ciudad desde 1944 y hasta su muerte, imponiéndole su nombre a la agrupación.

Precisamente en la ceremonia de protesta de este organismo ante la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas (ANCCM), efectuada el 18 de junio, su presidente, el maestro Manuel González Ramírez, que es también cronista de Zacatecas, recordó a don Alejandro como un referente para los investigadores de la historia de México, y en particularen el centro del país, dado que a través de él, mucha gente se acercó al conocimiento de la historia de Aguascalientes.

Como señalé la ocasión anterior, en esta ceremonia intervinieron, aparte de Jesús Esparza Santos, el ya citado presidente de la ANCCM, y el maestro Alejandro Contla Carmona, de la Comisión de Archivo de la ANCCM y fundador del Consejo de la Crónica de Texcoco, quien inició su participación con la lectura de un fragmento de “Desde la torre”, un soneto del poeta español Francisco de Quevedo, que a la letra dice:“Retirado en la paz de estos desiertos/con pocos, pero doctos libros juntos,/vivo en conversación con los difuntos,/y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,/o enmiendan, o fecundan mis asuntos;/y en músicos callados contrapuntos/al sueño de la vida hablan despiertos”.

Acto seguido ofreció su visión a propósito de la naturaleza de la crónica. Señaló que muy probablemente cada uno de los cronistas tendría algún libro publicado, fruto de su trabajo, pero independientemente de ello tenían algo mejor, sus recuerdos.

“Hace 35 años visité un estado, y nos decía el presidente de los cronistas: para ser cronista en este estado, mínimo deben de tener licenciatura en Historia, pero yo creo que quien haya hecho esa ley, se le olvidó que todos somos cronistas. Hace 50 años el cronista de Yautepec, Morelos, era el peluquero del pueblo. Ya que atendía a su clientela, bajaba la cortina y se ponía a escribir lo que le habían platicado todos los que iban a cortarse el pelo; a rasurarse.

¿Cuántos de ustedes no han hecho eso? Escribir lo que les cuenta el amigo, el que vende las naranjas en la esquina, el típico joven, adulto, viejo que no falta en ningún pueblo, que platica con todos y con nadie. Eso hacemos, rescatamos esos personajes y sus historias”.

Contla recordó que en 1976 se reunieron en Monterrey, Nuevo León, algunos historiadores de provincia, para fundar la ANCCM. Uno de ellos fue Renán Irigoyen, cronista de Mérida, que en esa reunión recibió el nombramiento de presidente vitalicio honorario de la organizaciónrecién nacida. Entonces Contla le preguntó: “¿Quiénes son los historiadores de provincia? ¡Pues los que no tienen títulos universitarios, pero escriben la historia del pueblo!”.

Por su parte el maestro Manuel González Ramírez comentó que luego de la fundación de la ANCCM en Monterrey, en 1976, en 2004 se fundó en Guadalajara la Federación Nacional de Asociaciones de Cronistas Mexicanos (FNACM), con 12 agrupaciones de cronistas, incluyendo la ANCCM, y que luego de una etapa de letargo, de la que ahora se hacían esfuerzos para salir y reactivar al organismo, se sumaba ahora una corporación más, la de los cronistas de Aguascalientes, y se está en proceso de incorporar a otras.

González estableció la diferencia entre ambos organismos señalando que la primera aglutina a individuos, en tanto la segunda lo hace con las organizaciones de cronistas.

En cuanto a la asociación de cronistas aguascalentenses, su ingreso formal en las organizaciones nacionales se concretará cuando se constituya legalmente, ante notario público.

Como señalé la ocasión anterior, los cronistas que prestamos juramento en esta ocasión fuimos el ya citado Jesús Santos Esparza y Alejandro Gutiérrez Lara, ambos de Calvillo; Ubaldo Acosta Gallegos, de Asientos; Juan Antonio Reyes Castañeda, de San Francisco de los Romo; César Martínez Pérez y Natividad Martínez González, de Jesús María; Ricardo Delgado Devora, Ángel González Zavala y Juan Reyes García, de Pabellón de Arteaga; José Luis Vázquez Zavala, de El Llano; Gregorio García Rodríguez, de Cosío; Fernando Ávila Medina, cronista de la charrería; Víctor Hugo Burgos Suárez, de San José de Gracia; Bertha Topete Ceballos, Érika Silva Torres y este servidor de la palabra, por Aguascalientes.

(Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).