El Centro de Integración Juvenil en Aguascalientes ha integrado 68 expedientes de personas y otras 27 atendidas por llamadas telefónicas en situaciones de riesgo por el exceso de ansiedad que las podría conducir a retomar el consumo de sustancias psicoactivas, principalmente de alcohol y tabaco, porque ha disminuido el acceso a drogas ilegales.
Mario García Martínez, director del CIJ, señaló que a lo largo de las 3 etapas de la contingencia sanitaria por el COVID-19, es decir, por casi 2 meses, se ha estado dando atención a pacientes con riesgo de recaídas, a quienes se les ofreció el servicio de teleconsulta y que permitió contener que regresaran a determinadas adicciones.
Sin embargo, hace 3 semanas se empezó a tener la solicitud de tratamiento de atención a personas que tenían problemas de ansiedad derivadas del COVID-19, del clima de violencia y otros factores, y por esa razón se han atendido a una diversidad de pacientes para intervenir, contenerlos y apoyarlos en ese momento.
En entrevista con El Heraldo, el director del Centro de Integración Juvenil precisó que desde el inicio de la contingencia se mantienen activos 68 expedientes y los pacientes reportan que las sustancias de mayor consumo son alcohol y tabaco, donde las drogas ilegales han bajado por la falta de acceso a la misma y por el mismo confinamiento en el hogar.
Detalló que los padres de familia han evitado que sus hijos salgan a la calle y por esa razón muchos no han podido conseguir las sustancias psicoactivas ilegales, motivo por el cual lo han sustituido con bebidas embriagantes y con el cigarrillo, lo que les permite sortear la ansiedad que se les origina al no consumir drogas ilegales.
Ahora con la restricción de acceder a cervezas, dijo que los jóvenes tendrán que buscar apoyo emocional para sortear estos momentos de quedarse en casa.
Mario García Martínez detalló que estos datos también son reportados por la Secretaría de Seguridad Pública en el aumento sensible de denuncias de violencia doméstica no grave, es decir que no se traduce en carpetas de investigación, pero es evidente que los integrantes de las familias gritan y pierden los estribos en determinados momentos.
“Esos casos sin duda han aumentado y las personas se ponen más hurañas al no estar consumiendo las sustancias psicoactivas que normalmente le suministran a su organismo físico”, puntualizó.