RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Hasta el año 2000 el Partido Revolucionario Institucional era el Partido hegemónico en nuestro país. El Partido creado por Plutarco Elías Calles en el año de 1929 logró mantenerse inamovible en el poder político de México por 71 años, todo un récord mundial. El PRI era una máquina de ganar todo tipo de elecciones: presidencia de la República, gubernaturas, senadurías, diputaciones federales, alcaldías, congresos estatales, etc. ¡Arrasaba con todo! Era el Partido ¡non plus ultra! Y por obvias razones tenía una tremenda militancia, y cómo no si era el Partido que tenía todas las de ganar y por ende el control político del país. Sus tres sectores eran cotos de mucho poder: El Sector Popular o sea la CNOP -Confederación Nacional de Organizaciones Populares-. La CTM -Confederación de Trabajadores de México-. Que era la central obrera más poderosa del país. Su líder Don Fidel Velázquez tenía un control absoluto sobre los sindicatos de obreros. Y el otro sector era el campesino -C.N.C.- que era el sector que aglutinaba a los ejidatarios, comuneros, solicitantes de tierras, asalariados y productores agrícolas. Este sector llegó a tener dos líderes nacionales aguascalentenses: Augusto Gómez Villanueva, quien nació precisamente cuando se fundo lo que hoy es el PRI, en el año de 1929, sigue metido en la grilla política de lo que queda del PRI a sus 92 años-. Y ése es precisamente uno de los factores de la debacle del PRI: la voracidad de la mayoría de sus líderes que han ido heredando a sus hijos y nietos las posiciones partidistas, lo acabamos de ver en la pasada elección. El otro líder de la CNC fue el Prof. Héctor Hugo Olivares, quien contrario a Gómez Villanueva siempre ha sido un político ortodoxo respetuoso de las reglas políticas, por ejemplo, jamás ha intentado meter a sus hijos a los cargos de elección popular aprovechando su influencia. Caso contrario a Gómez Villanueva.

El PRI tenía el control político total a quien designara de candidato para lo que fuera, aunque fuera un completo desconocido, ¡ganaba la elección! Hay una anécdota platicada por Tulio Hernández Gómez. Cuando fue designado por el pri como candidato a la gubernatura de Tlaxcala en el año de 1980. “El PRI es tan maravilloso que al momento de hacerme candidato a gobernador la gente ya me veía inteligente y guapo”. Cuando López Portillo fue candidato a presidente de la República no tuvo ningún rival de algún otro partido político, hizo campaña para cumplir con el rito electoral. Así era el PRI, sin enemigo enfrente.

Y escribo hoy lo anterior debido a que de aquel Partido súper poderoso hoy están dando lástima. Y la prueba más fidedigna la acabamos de ver la semana pasada cuando un grupo encabezado por el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, bloquearon los accesos del edificio del PRI, en la avenida Insurgentes allá en la Ciudad de México. Hubo lujo de violencia, balazos, gente herida. Los agresores exigían la renuncia de Alejandro Moreno, actual presidente del PRI. Y aquí hago un paréntesis para comentar que la realidad no hay a quien irle. Ulises Ruiz no tiene razón. Lo del ex gobernador de Oaxaca es un pleito personal casado que se remonta tiempo atrás. Y lo que hizo la semana pasada es una manera muy típica de él de hacer las cosas, pero hasta cierto punto algunos argumentos que esgrime para pedir la salida de Alejandro Moreno tienen razón. Por ejemplo, le puedo decir que en números ha sido la peor presidencia del PRI en la historia, perdieron ¡todo! Lo que ganaron fue de la mano de una alianza. Muchos de los que fueron candidatos eran muy cercanos a Alito -Alejandro Moreno- y al decir cercanos no sólo me refiero a la amistad sino también al tema de obediencia, de sumisión. Le fue tan mal al presidente del PRI que, hasta la gubernatura de su estado, Campeche, la perdió ante Layda Sansores de MORENA.

Y suponiendo que Ulises Ruiz tuviera razón en los argumentos esgrimidos para la toma del PRI, lo que no calcula o no se da cuenta es que tanto estatutariamente como políticamente Alejandro Moreno tiene total y absolutamente controlado el PRI, y una prueba de ello es que de inmediato, al otro día, salieron todos los presidentes de los comités estatales, de las organizaciones y de los grupos, a respaldarlo con cartas abiertas en algunos diarios de circulación nacional. Así que Alejandro Moreno no se va a ir del PRI, por lo menos porque lo esté pidiendo Ulises Ruiz. Si vienen tiempos políticos diferentes y Alfredo del Mazo, gobernador del Estado de México o alguno otro priista inicia otro tipo de movimiento, ya se verá, pero la petición de Ulises Ruiz no va a pasar de un tema anecdótico, salvo el hecho de la violencia, de la agresión y de los balazos. Eso sí es un tema que hay que tomar en consideración porque no se trata de estarse peleando las migajas de lo que queda del PRI utilizando ese tipo de métodos.

Sin duda es lastimoso ver la manera en que el otrora poderoso Partido aplanadora está terminando con su supremacía política que por décadas ostentó en el país. La época gloriosa de los triunfos avasalladores se terminó, como todo termina en la vida. Aunque en este caso lo acabaron los mismos priistas por su ambición desmedida, y como dice el dicho: “Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo”. Y así tenemos que un ex priista de hueso colorado tabasqueño, que incluso fue el que le compuso el himno al PRI allá en Villahermosa cuando fue presidente del comité directivo estatal, fue el que vino a darle la palada final al partido tricolor. Hoy estamos a punto de ver cómo el PRI se vuelve comparsa de MORENA en las votaciones para los asuntos de real importancia en la cámara de diputados, y si no al tiempo.